lunes, 17 de junio de 2013

Edward Mujica: El Cardenal de Yagua


Carlos Valmore Rodríguez

Edward Mujica  aprendió a lanzar antes que a escribir y a ponchar antes que a leer. A los cinco años de edad escalaba montículos entre los matorrales de Yagua, su pueblo natal. Le metieron por los ojos un peto y una careta y el muchacho carabobeño los arrojó lejos de sí. Le susurraron al oído que podía hacerse catcher y desoyó. Tentado en su juventud para recibir envíos, su vocación era hacerlos. Privilegiado, fue lo que siempre quiso ser: pitcher.

Como pitcher firmó como pelotero profesional, como pitcher llegó a las Grandes Ligas. Como pitcher está triunfando en las mayores. Era su destino.  Vocación, le llaman a eso.

Hilmer Acosta se sabe la historia completa. Él y Mujica jugaron juntos desde compotica hasta juvenil y saltaron al mismo tiempo  hacia el campo rentado con los Indios de Cleveland. El padre de Acosta, Freddy, fue uno de los primeros entrenadores del cerrador de los Cardenales de San Luis, que lleva 19 salvados en igual cantidad de intentos y está por hacerse el sexto venezolano en rescatar al menos veinte partidos en una contienda de la gran carpa.

Hilmer y Edward  empezaron en la escuela de beisbol de la empresa de alimentos  Heinz  ubicada en  San Joaquín, estado Carabobo. A Mujica lo llevó su papá, Omar, un mecánico de mantenimiento que trabajaba en la planta de cauchos Pirelli en Guacara y a quien el deporte no le era ajeno, pues fue ciclista amateur. Cuando llegaron a la categoría infantil (diez años de edad) Javier Flores, padre de uno de los compañeritos de Mujica, decidió crear su propio equipo de pelota, los Springs, bautizado así en honor a la tienda de auto repuestos que Flores regentaba en el Big Low Center de Valencia. “La mamá de Omar, Olga, que era costurera y ama de casa, nos hacía las eslayeras (prenda que sostiene la copa que se usa en el beisbol para proteger los genitales). Así colaboraba con nosotros”, rememora Hilmer Acosta.    

Campeón desde chiquito

Cuando apenas jugaba la categoría En infantil, Edward  logró el primer título de su carrera como beisbolista: campeón nacional, conquistado en el estadio Independencia de Puerto Cabello.  “Fue campeón pitcher, campeón ponches, campeón en efectividad, campeón en juegos ganados. Lanzó en siete juegos y ganó los siete”, recuerda Héctor Pinto, “El Loro”, uno de sus entrenadores.  “La velocidad era endemoniada. A los diez años le dije que se perdía de vista”.  Freddy Acosta, su piloto en aquella justa y que lo conocía desde niño, notó rápidamente que el yagüero había nacido con aptitudes especiales. “Generalmente en las categorías menores los mánagers dirigen los lanzamientos de los pitchers. Pero él le decía a uno: ‘déjame solo’. Además, sobresalía por su tamaño y su buena velocidad. Por eso era el lanzador de los partidos importantes”,  refiere Acosta. De paso, ya mostraba un rasgo distintivo de Mujica hasta el presente: el control. “Donde se la pedían, allí la ponía. Siempre estaba montado y tenía buen comando. Era un lanzador. No un tirapiedras”, cuenta Acosta. “Nunca fue bolero”, reitera “El Loro”.

Cuando Mujica pasó a prejunior cambió de divisa. Ahora formaba parte de la escuela de beisbol que creó Henry Quiroz en la embotelladora de la  Owens Illinois situada en Los Guayos, estado Carabobo. Eso fue hacia los años 1994-1995.  “Allí también quedó campeón”, advierte Pinto. “Lo hizo como refuerzo”, precisa Hilmer Acosta. “Se lo llevó el equipo de Los Primos, que era nuestro archirrival”. En junior, su repertorio ya había crecido.   “Tenía una bola de tenedor y como los umpires no sabían qué era  no se la podían prohibir”, comenta “El Loro” Pinto.  “También lanzaba slider, sinker. Era un pitcher muy inteligente. Sabía lo que hacía”.

“Eso de inventarse lanzamientos, como está pasando ahorita en Grandes Ligas, siempre lo hizo él”, refiere Hilmer Acosta.  “Tiraba un split finger, que nadie la lanzaba en junior. Tenía la ventaja de que sus manos y dedos eran muy grandes.  Metía la pelota entre los  dedos y hacía lo que quería con ella”.

Hacia el profesional

La tupida maraña de informantes del beisbol organizado no tardó en envolverlo. “En junior ya le ponían los radares durante los juegos”, aporta Pinto. Mauro Zerpa, un sabueso de prospectos, se interesó no solo en sus condiciones naturales, sino en su actitud. “Me llamó la atención su disciplina. Era bien organizado”, relata. “Tenía pasión por el juego, muy difícil de ver a los 14 años de edad. Y también había atleticidad y naturalidad en el brazo. Era un atleta en todos los sentidos, con un cuerpo vivo.  Uno busca que las muñecas sean sueltas porque eso le va a permitir al muchacho darle más movimiento a los envíos quebrados. Por eso tenía una curva muy viva y  una recta con movimiento. Tenía dos, tres buenos envíos secundarios, resistencia y comando”. 

Freddy Torres, el padre del grandeliga de los Rays de Tampa Alex Torres, también lo vio y le pasó la novedad a Juan Gómez, quien a mediados de los noventa se desempeñaba como scout de los Indios de Cleveland en el estratégico corredor  Carabobo-Aragua,  el mayor yacimiento de talento beisbolero en el país. Gómez, a su vez, llamó a Puerto La Cruz para enterar a su jefe, el ex lanzador bigleaguer Luis Aponte, coordinador de cazatalentos de la tribu. 

“Tenía 16 años de edad y lanzaba la recta a 80-81 millas. También tiraba sinker, cambio y curva”,  enumera Gómez, que sigue formando peloteros en el sur de Valencia.  “Empezamos a trabajar con él la parte física en el estadio José Guido Lara, el C810. Tenía mucha voluntad, se comía el campo. Lanzaba largo dos veces por semana,  hacía pesas. Subimos el ángulo del brazo y  las millas subieron a 85-86. Ahí fue cuando llamé a Luis Aponte.  Tenía un brazo suelto, de esos que salen con flexibilidad, con buena extensión, sin palanquear, es decir, sin  doble movimiento”.  Gómez se lo llevó a San Felipe, donde funcionaba uno de los semilleros de Cleveland en el país, para mostrárselo a su superior.  

A Aponte le gustó desde que lo vio tirar pelotas en el estadio Yaracuy.  “Llamaba la atención la potencia del brazo y la actitud para aprender”, expone Aponte. “Era muy espigado a los 16 años de edad.  Tenía recta promedio, sobre 90. Buen cambio y buena actitud. Tenía una curva que luego no desarrolló. La proyección que se hizo de él fue para cuarto o quinto abridor en Grandes Ligas.  Nunca le hice saber que lo veía como cerrador, a pesar de que mi íntimo deseo es que lo fuera, por mi vivencia personal como cerrador”. Aponte terminó firmándolo por 30 mil dólares. “Es uno de los peloteros a los que les he dado más dinero”, asegura el ex lanzador, que también captó a Mujica para Caribes de Oriente en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Hilmer, el eterno compañero de Mujica, también se uniformó de Indio. Los dos se mudaron a San Felipe para empezar a nadar río arriba en pos de las Grandes Ligas.  Era julio de 2001.

Sin “romper querfin”

Hilmer y Edward debieron someterse a la draconiana disciplina de la academia de los Indios en San Felipe. Aquello era de la residencia al estadio y del estadio a la residencia. No se podía llegar después de las ocho de la noche. Quien lo hiciera, pagaba una multa de entre diez y veinte dólares.  Una que otra vez iban a bañarse en la piscina del Hogar Hispano, a una cuadra de la casa, o se sentaban a hablar en la Plaza Bolívar de la capital yaracuyana. Cuando recibían licencia, el hermano mayor de Mujica lo iba a buscar desde Valencia con el Fiat Palio amarillo mostaza modelo 2002 que Edward compró de agencia con los 30 mil dólares del bono de los Indios. Fue su primer carro, en él  aprendió a manejar en la soledad de la autopista centro occidental Rafael Caldera. 

“Las reglas eran severas”, afirma Hilmer.  En esa etapa dura de la academia, Mujica mostró la misma disciplina y tesón que le admiraba El Loro Pinto cuando a los 14 años se levantaba temprano a trabajar “con mucho esmero y dedicación a su cuestión”, y que a Gómez le impresionó  cuando lo exprimía en el campo C810.  “Era muy disciplinado, trabajador. Rara vez rompía ‘querfin’, o sea, llegaba después de la hora”, destaca el eterno compañero y “roommate” de Edward.  

Mujica, no obstante, mantenía su característico buen humor, que desde el beisbol menor lo llevaba a cantar y bailar sin complejos.  “Era muy carismático, siempre se inventaba algo”, retrocede en el tiempo Hilmer.  “Veíamos TV y de repente aparecía él con una peluca y bailaba como Michael Jackson. Siempre andaba con la chercha, como decimos nosotros. Y lo otro que también hacía,  y que sigue haciendo, es celebrar los triunfos con un gesto característico con su catcher. No era así, de esas celebraciones como desafiando a los demás”.  Mujica, aseguran quienes lo conocieron en su infancia, nunca fue de desplantes.  “Era humilde, sencillo, unido con sus compañeros, calladito, sumiso, con respeto al contrario, aunque alegre”, detalla “El Loro” Pinto, uno de sus primeros entrenadores.  “En un juego de prejunior dejó el partido ganando y se lo botaron. No fuimos al Nacional. Lloró. Pero no mostró rabia hacia su compañero”.

El “Navigueitor” y el “changiator”    

Precisamente por esa jovialidad, a Mujica le gustaba ponerle nombres a sus pitcheos. El cambio de velocidad no era el cambio, era el “changiator”. Y la curva no era la curva, era la “navigueitor”.  “En 2003, en la única liga paralela que jugó, abrió contra nosotros en la final”, narra Hilmer Acosta. “Él estaba con Caribes y yo con Cleveland, que tenía su equipo propio en la paralela.  Nos decía, echando broma: ‘mañana les toca la navigueitor’. Domingo Vásquez, que era su compadre, de Yagua, se la sacó y empezó a chalequearlo: ‘¿qué pasó con la navigueitor?’”.

Mujica avanzó rápido dentro del sistema. Jugó una sola paralela y apenas disputó una temporada de la Venezuelan Summer League. Estaba para cosas más grandes. Rápidamente fue llevado a Estados Unidos, donde su crecimiento en las menores lo elevó a Grandes Ligas en 2006, un lustro después de su firma. Como buen alumno, se graduó en cinco años, a los 22 abriles. Hilmer no pudo acompañarlo hasta allá, porque lo dejaron libre al poco tiempo de firmar. Pero lejos de envidiar a su amigo, lo admira. Y está pendiente siempre de lo que hace su pana, “El Muji”, que cambió la navigueitor y el changiator por un pitcheo que nadie conoce, y que pocos batean. Mujica, el pitcher, se ha agrandado. Edward, el humano, sigue viniendo todos los años a Venezuela a verse con sus antiguos amigos, los de la Heinz, los de Springs, los de la Owens Illinois. Ahora son sus sobrinos los que le siguen sus pasos de salvador de Cardenales.

 

RECUADRO

Catcher: un futurible

Por su tamaño, fuerza al batear y potencia del brazo, hubo quienes vieron en Edward Mujica un catcher en potencia. “Cuando quechaba en beisbol menor su brazo era respetado”, sostiene Héctor Pinto, que fue uno de sus maestros “de primeras letras” en beisbol. De hecho, Félix Olivo, de cuya academia de formación de peloteros han salido valores como Jesús Montero, quería prepararlo como receptor.  “Tenía un brazo fuerte para la edad y estuvo en mi academia como catcher”, dice Olivo. “Hacía 1.85 segundos en los tiros de home a segunda, más rápido que el promedio. Y bateaba bien, pero tuvo una fuerte sinusitis, lo tuvieron que operar y cuando volvió no era el mismo. Luego supe que lo firmaron como pitcher”. Mauro Zerpa, quien fue el que le habló a Olivo de Edward Mujica, recuerda cómo Mujica siempre estuvo claro sobre su vocación. “Una vez me dijo: ‘yo creo que puedo ser grandeliga como pitcher’. Sin duda, tomó la decisión correcta”.    

RECUADRO 2

No salió de la nada

Edward Mujica fue construyendo su asfaltado hacia las Grandes Ligas. En el camino desechó la curva (la “navigueitor”) y en cambio perfeccionó otros envíos rompientes.  “Cuando estuvo con los Padres de San Diego mejoró su slider y su cambio”, comenta Ifraín Linares, scout de los clérigos y que trabajó con Mujica como técnico de los Navegantes del Magallanes, club al que pertenece actualmente luego de que Caribes de Anzoátegui (antes de Oriente) lo cambiara en la temporada 2008-2009 por el pitcher Miguel Piñango y el infielder Richard Paz. 

“Es un tipo que siempre ha tirado strikes, que se montaba sobre los bateadores, y que si bien no tiene una lisa de 98 millas por hora, cuenta con un recta que tiene vida al final, que hace como una cola”, explica Linares. “Pero no tenía pitcheos para finalizar, que engañaran. Le costaba un poco más de la cuenta. Sus pitcheos secundarios no eran malos, pero tampoco suficientes. El slider lo ha dominado. Antes se movía como de 3 a 8 en las agujas del reloj, era más slurve que slider y comenzaba a moverse temprano y se iba mucho de la zona. Ahora va como de 12 a 7. Tiene confianza para lanzar esos pitcheos en cualquier conteo”.

¿Pero qué es ese pitcheo que nadie ha podido clasificar, pero que igual saca outs a diestra y siniestra?  “Él se defiende con una especie de tenedor que no es la normal”, subraya Luis Aponte, que lo firmó para el profesional. “Es una mezcla con recta de dedos separados, da la idea de que viene por la zona. Ha logrado controlar ese pitcheo que rompe violentamente del medio hacia afuera. Él es, guardando las distancias,  como un Mariano Rivera, porque se defiende con un solo pitcheo: esa recta de dedos separados que hace daño a pesar de que el bateador sabe que viene”.

RECUADRO 3

Yagua: el origen

Yagua es invisible a la distancia. Se protege tras un cortinaje de mangos y samanes que la mantienen oculta a los viajeros. Desde la variante que lleva su nombre no se la ve, se la intuye. Llave de paso desde el occidente a la Autopista Regional del Centro, la aorta del tráfico automotor venezolano,  esta población en planta baja  pasa desapercibida. Así, introvertida, imperceptible al sonar, transcurría la carrera de Edward Mujica, un hijo suyo que se hizo grandeliga. Hasta que este año se convirtió en el salvador de los  Cardenales, ni más ni menos.    

“Ah, ese es el hijo de Olga”, asegura un lugareño cuando se le pregunta por Edward. “Los papás de él viven ahí, frente a El Cabrito”. Yagua es una población en planta baja  donde las construcciones de dos pisos escasean y las de tres casi ni existen. Los árboles son más altos que los edificios. La casa natal de Mujica, ubicada justo en la avenida principal, tiene cerca todo lo que se necesita: ferretería, carnicería, panadería. Solo hay que cruzar la calle. En la panadería trabaja uno de sus sobrinos, para quien el grandeliga, “es una persona chévere, que todos los años viene para Yagua”.

jueves, 6 de junio de 2013

Preguntas que no he escuchado


Carlos Valmore Rodríguez

Nicolás Maduro y Enrique Capriles salen constantemente en los medios. Pero a veces no responden preguntas y las que les hacen frecuentemente son bombitas en toda la zona de strike.  Usualmente, la prensa que tiene acceso a ellos no usa pitcheos rompientes. Y no se trata de rectas a la cabeza, sino de plantear interrogantes que, por incómodas que parezcan, ambos deberían responder. Desde hace días tengo mi lista por si algún día me volviera a tocar la fuente política. Son respuestas que, como periodista, buscaría. 

Preguntas que yo le hubiera hecho a Maduro

1)    ¿No se le hizo un daño al país, y a su propia legitimidad, que el CNE no haya permitido la revisión del SAI y los cuadernos de votación? ¿Cómo no dudar del resultado si no hay la garantía de que se haya cumplido con la premisa de un hombre, un voto?

2)    ¿Cómo no ver una relación de causalidad entre al audio de Mario Silva y la salida del aire de La Hojilla? ¿No es una admisión de su veracidad?

3)    ¿No fue una estafa al país negar la devaluación para en definitiva devaluar? ¿No se supone que era la oposición la que traía  el paquetazo bajo el brazo? 

4)    ¿El desasbastecimiento y la inflación no son pruebas inequívocas de que el control cambiario y de precios, así como la expansión del Estado, son políticas equivocadas?

5)    Han dicho que los culpables del desabastecimiento y la inflación son los productores privados. ¿De qué ha servido entonces multiplicar el tamaño del Estado si los empresarios pueden torcerle el pescuezo al Gobierno y al país vaciando anaqueles e inflando los precios?

6)    Cuando los gobiernos devalúan es porque les falta flujo de caja. Cómo diría Luis Herrera, ¿Dónde están los reales? ¿Qué pasó con la marejada de petrodólares que han entrado al país?

7)    ¿No sería mejor, en vez de depreciar más la moneda, vender algunos activos no esenciales para el Estado como fuente de financiamiento?

8)    En estos 14 años se ha atacado duramente la codicia de los amos del valle ¿Pero y los boliburgueses? Se han llenado los bolsillos y al amparo de la Revolución ¿No son ellos un fracaso ético del sistema?  

9)    ¿Por qué ud no ha hecho autocrítica por la notable pérdida de votos del 14 de abril en comparación con el 7 de octubre? ¿Ha habido revisión? ¿rectificación?

10)                      ¿Cómo llegamos a un país sin papel higiénico, pero que le dona aviones a Bolivia?

PD: Presidente, ¿Cuánto le debemos a los chinos? ¿No siente que Diosdado anda como de su cuenta?

 

Preguntas que yo le hubiera hecho a Capriles

1)    ¿No es una total incongruencia llamar a votar en las municipales con un CNE que supuestamente se robó las presidenciales? Qué les impediría robárselas también, si como ud dice las instituciones están secuestradas?

2)    ¿Participar en unas municipales en las que seguramente obtendrán  muy buenos resultados en las principales ciudades  no es una evidencia de que uds saben que no hubo fraude?

 

3)    Ud está proponiéndose como portaviones de la oposición en las municipales, al mejor estilo de Hugo Chávez. Al pretender “plebiscitar” las municipales no se echa por tierra el discurso descentralizador de la MUD?

 

4)    Se supone que las municipales evalúan la calidad de gestión local, pero ud las quiere convertir en un plebiscito a Maduro. ¿Ud no tendría empacho en promover la salida de un alcalde chavista eficiente ni en aupar la victoria de un alcalde opositor incapaz? Esa era la lógica de Chávez, que enmarcaba todo en su proyecto hegemónico nacional, pero hay una diferencia: él no creía en la descentralización, y lo dejó muy claro. En cambio, se supone que ud sí.

 

5)    Ud cargó duramente contra los nuevos dueños de Globovisión luego de percibir que no lo iban a transmitir en vivo. Puso en duda su honorabilidad. Si lo hubieran seguido transmitiendo en vivo ¿entonces no importaba que fueran unos bandidos? Visto así, el problema no es que sean unos bandidos, sino que no son “sus bandidos”.

 

6)    Con ese tipo de comentarios contra la directiva de Globovisión, ¿cómo no esperar de ud, una vez en el poder, descalificaciones contra medios adversos tan propias del ex presidente Chávez?

 

7)    Ud ha pasado varios días fuera del país poniéndole la piedra al Gobierno en el extranjero. ¿No implica eso un descuido de sus funciones como gobernador de Miranda?

 

8)    Un sector muy importante del país que votó por su opción espera de ud privatizaciones, flexibilización de las leyes laborales, desalojo de los fundos expropiados, reducción del tamaño del Estado, ruptura de relaciones con Cuba. ¿Esa sería su agenda si se llegara a dar una repetición de elecciones y las ganara?



9)¿No es una ironía que ud. y Diosdado Cabello tengan un blanco en común, que es Nicolás Maduro?  Pareciera que los dos buscan reducir el margen de maniobra del actual jefe del Estado

10) con toda la razón del mundo, la oposición ha protestado el uso de grabaciones ilegales por parte de medios y dirigentes oficialistas. Lo curioso es que, a la primera oportunidad, la oposición hace lo propio

  

 

viernes, 24 de mayo de 2013

Una eliminatoria que no elimina


Carlos Valmore Rodríguez

A partir de octubre, y hasta diciembre,  la LVBP perderá su valioso tiempo en una ronda eliminatoria que no eliminará a  nadie, o a casi nadie. ¿Eliminatoria cómo,  si avanza 75 por ciento de los clubes que comenzaron? ¿Vale la pena gastar casi tres meses en sacar a dos de los ocho competidores? Cuando la Liga debía apuntar hacia un playoff más exclusivo, con menos equipos y más calidad, lo que hace es dar puerta franca.   

¿Qué señorío, qué estatura puede tener una postemporada sin filtro,  vuelta prácticamente un ventetú? Que trascendieran cinco de ocho a los playoffs ya era cuestionable. Seis de ocho es una total desmesura.  Entren que caben  cien.  Si esta era la alternativa, resultaba preferible quedarse con el viejo formato, con todos sus defectos ¿Para eso desmontaron un modelo exitoso como el round robin?  ¿Dónde está la resistencia al cambio cuando más se le necesita?

La exigencia baja al mínimo con este sistema, donde todos siguen. Ahora un plantel con cinco o seis juegos por debajo de quinientos, y que además perdió su primera semifinal, puede ser campeón. ¿Sirve de algo ser el mejor en la etapa clasificatoria?  La LVBP le compra a la Liga Profesional de Baloncesto su peor producto: esa contradicción ontológica, ese oxímoron llamado “mejor perdedor”. O sea, que pierdes, pero no pierdes. Continúas. Se premia la ley del mínimo esfuerzo. Bueno, es que así está el país.

Se busca repartir entre más bocas el suculento pastel de enero. Pero recuerden una máxima de las fiestas infantiles: a más invitados, menos torta por cabeza. Todo el mundo entiende que el beisbol es un negocio, pero en los negocios unos ganan y otros pierden, y se supone que los que pierden hoy trabajarán para vencer mañana Y así ha funcionado.  Hubiera sido ideal una temporada regular de 70 encuentros por equipo, al término de la cual los cuatro con mejor récord avanzaran y jugaran semifinales de eliminación directa y luego la final. Eso garantizaba justicia deportiva, espectáculo y plata. Ahora tendremos una postemporada tumultuaria, de pocos méritos, de menos brillo. Antes había fanáticos que se guardaban para el playoff,  “porque ahí se pone buena la pelota”  Ahora, entre las limitaciones y este esquema, enero se parecerá más a octubre.         

 

   

martes, 7 de mayo de 2013

Cambios de formato: lo que conviene y lo que no


Carlos Valmore Rodríguez

Una ventolera reformista sopla con fuerza en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Es por la época. A medida que se apronta la Convención Anual del circuito se huracanan las brisas renovadoras. Es una constante. Y casi siempre pasa lo mismo: nada.

Ha habido varios conatos de modificar el esquema de competición, casi todos frustrados. La última vez que cristalizó un movimiento fue durante la Convención realizada en Margarita hace seis años, cuando la mudanza de Pastora de los Llanos a Margarita forzó la abolición del sistema divisional en la ronda eliminatoria, que fue reemplazado por el más antiguo formato de todos contra todos. Desde entonces, la hojarasca transformadora se ha levantado varias veces sin que el régimen imperante se conmueva. Han sido varios los intentos fallidos de reformular el funcionamiento de la postemporada. Pero los que quieren cambios se reagrupan y proponen. Y vuelven a la carga con tres alternativas. Aquí se las vamos a presentar, con sus pros y contras.

Propuesta 1

Ronda eliminatoria de 63 juegos por equipo, round robin de 12 juegos y cinco competidores, semifinal de cuatro conjuntos con enfrentamiento directo a un tope de cinco compromisos para ganar tres entre el primer clasificado y el cuarto, y el segundo contra el tercero para definir a los finalistas, que se medirán en una serie a un máximo de siete juegos para ganar cuatro. En ese esquema, la ronda eliminatoria debe comenzar el 8 de octubre y terminar el 23 de diciembre. Y en el round robin, que arrancaría después de Navidad, el primero y el segundo clasificado solo serán visitantes una vez ante el cuarto y el quinto. 

Quién la formula: La idea partió originalmente de Cardenales de Lara hace algunos años, pero ahora la reflotó la actual Junta Directiva de la LVBP. Navegantes del Magallanes también la ha puesto sobre la mesa.

Puntos a favor

Mantiene el modelo de cinco clasificados a postemporada, que es un punto de honor para la mayoría de los equipos.

Al comenzar más temprano, la final despega antes y su finalización no queda tan encima del inicio de la Serie del Caribe, lo que le da al campeón venezolano la oportunidad de practicar antes de la justa y ganar tiempo para buscar refuerzos.

Al acortar el round robin, se reduce el sufrimiento económico de los elencos que quedan eliminados temprano en el todos contra todos, los cuales deben seguir cumpliendo el calendario con elevados costos fijos e ingresos mermados por la caída en la asistencia a su estadio.

Se agrega un elemento novedoso para el público como es el enfrentamiento directo en semifinales, que no se vive en la LVBP desde la campaña 1986-1987, última antes de la entronización del round robin. Así se mantiene la máxima emoción posible sin haber llegado a la final.  

Simultáneamente conserva el round robin, un formato probadamente exitoso en taquilla, al menos para la mayoría de los contendores.

Puntos en contra

Genera dificultades adicionales para armar el calendario del round robin, pues al ser cinco clasificados, y doce los partidos a jugar, la cifra de enfrentamientos contra cada rival necesariamente deberá ser impar (3), lo que provocará que contra ciertos adversarios los equipos tendrán que disputar más encuentros como visitante que como local.

Se usarán doce partidos de round robin para eliminar a un solo conjunto. Es un tamiz que no es tal, pues deja pasar al 80% de los aspirantes, lo que no deja de ser raro. “Raro es un perro azul marino”, bromeó uno de los ejecutivos consultados.  

Obliga a comenzar la postemporada en diciembre. La última vez que se ensayó ese cronograma (2008-2009) algunos equipos se quejaron porque la taquilla de los primeros encuentros desmejoró en relación con el comportamiento habitual cuando la semifinal arrancaba el 2 de enero.

Viabilidad

En este momento, ninguna. El solo hecho de que los socios hayan aprobado inaugurar la temporada regular el 10 de octubre y terminarla el 29 de diciembre descarta esta propuesta, que no convenció a todos los clubes.

Propuesta 2

Fase regular de 63 partidos, round robin de cinco clasificados y ocho partidos por equipo, cuatro de los cuales avanzarán a una semifinal de eliminación directa entre el primero y el cuarto y el segundo contra el tercero, que pugnarán a un máximo de cinco o siete desafíos (eso está por definir) para ganar tres. De allí saldrán los dos finalistas, que pugnarán en un límite de siete cotejos para investir al monarca. El primero que gane cuatro será el soberano. Esta oferta la hizo Lara el año pasado y el Caracas se plegó a ella. La  directiva en funciones de la LVBP la trajo al presente

Puntos a favor 

Mantiene los cinco clasificados a postemporada, considerado por muchos dentro de la LVBP como un derecho adquirido.

Al reducir drásticamente el round robin, hay más holganza tanto para la ronda eliminatoria como para la final, que ya no correrá el riesgo de solaparse con el pistoletazo para la Serie del Caribe. Eso permitirá una mejor preparación para el campeón venezolano, ya que los refuerzos podrán practicar y ponerse en forma antes del torneo regional.

Al comprimir el round robin se alivia el sufrimiento de los equipos que fracasan, que ya no tendrán que arrastrar los pies en el largo maratón del todos contra todos mientras pierden dinero a montones. Los perdedores terminarán su calendario rápido.

Puntos en contra

Recorta demasiado el round robin, que es una mina para los que tienen chance hasta el final.

Prácticamente  convierte al round robin en una ronda de muerte súbita, lo que le quita su carácter justiciero, en el que a los mejores equipos les da tiempo de demostrarlo en el terreno.  A más juegos, más oportunidades hay de que el mejor se imponga.

En el actual esquema, los rivales más taquilleros juegan cuatro veces. En la propuesta de round robin de 12 juegos, se miden en otras ocasiones. En este formato, solo dos.

Viabilidad: Fuentes internas aseguran que no tiene porvenir porque no le acomoda a la mayoría de los socios.

Propuesta 3

Ronda eliminatoria de 70 juegos, abolición del round robin e implantación de una semifinal de cuatro equipos que se eliminarán en dos series de enfrentamiento directo a un máximo de siete juegos (primero contra el cuarto, segundo contra el tercero) para definir a los dos finalistas. Estos combatirán a un tope de siete choques.

Elementos a favor

En una eliminatoria más larga que la actual de 63 hay más oportunidad de que el mejor quede primero.

El campeón de la eliminatoria recibirá un aliciente adicional: enfrentarse solamente con el peor clasificado, en teoría el rival menos fuerte.

Sustituye varios partidos de nómina alta (los de la postemporada) por varios partidos de nómina baja (en la eliminatoria)

Al eliminar el quinto clasificado, la calidad queda más concentrada en la postemporada, pues solo los cuatro mejores (la mitad del total) pueden concurrir ante ella. 

Al campeón le da más tiempo de prepararse bien para la Serie del Caribe.

Al ser más corto, el calendario tiene mayor margen de maniobra.

Puntos en contra

Suprime dos puntos de honor para muchos de los equipos: el round robin y el quinto clasificado. Eso significa menos partidos de alta asistencia y un convidado menos al botín de la postemporada.

Una eliminatoria de 70 partidos puede tornarse demasiado larga y, por tanto, llegar a aburrir a la gente.

Las pérdidas económicas de los que salen rápido de carrera en el round robin se trasladarían, por más tiempo, a los que sucumben, tempranamente, en la eliminatoria, aunque en ella impere la figura de la taquilla compartida entre home club y visitante. 

Viabilidad: ninguna. La propuesta ni siquiera fue incluida en el correo electrónico enviado a los ocho equipos para su revisión. 

 

El formato de hoy

Ronda eliminatoria de 63 partidos, con cinco clasificados a un round robin de 16 encuentros por club. Los dos primeros avanzan a la final, a un máximo de siete lances para ganar cuatro.

Puntos a favor

Ha sido un éxito económico y alineación ganadora no se cambia.

Puntos en contra

Con un round robin tan largo, y que comienza el 2 de enero, hay que embutir la eliminatoria en un envase muy pequeño, donde queda poco espacio para reprogramar juegos en caso de lluvia

El round robin de          16 encuentros obliga a empezar la final muy tarde, tanto que casi no hay separación entre su término y el inicio de la Serie del Caribe, lo cual hace imposible ensamblar un plantel competitivo y suficientemente descansado.

 

Qué puede pasar

Diera la impresión de que todo quedará igual

domingo, 21 de abril de 2013

Andrus: un adelantado a su edad


Carlos Valmore Rodríguez
Elvis Andrus quiere ser para el prospecto curazoleño Jurickson Profar lo que Omar Vizquel fue para él: un orientador, un preceptor, un consejero que lo tomó de la mano en el nacimiento de su carrera. Lo hizo la temporada pasada y continuó con esa misión durante el spring training de 2013. Que Vizquel, con más de cuarenta años de edad y once Guantes de Oro en el saco fuese un ductor resultaba natural. Andrus solo tiene 24 abriles, cinco más que su alumno, que hoy aprende en las menores. “No necesitas tener 50 años para enseñar algo”, comentó el torpedero venezolano.  
Andrus desplegó toda su pedagogía en la primavera. El shortstop de los Rangers de Texas aprovechaba las prácticas para aleccionar a Profar, de apenas 19 almanaques. “Hay que reducir el margen de error”, le decía mientras tomaban rollings.  “Usa la pierna derecha para impulsarte, mantente bajito”. Todo el tiempo le enseñaba algo.  “Para que le quede en el disco duro”, decía el criollo satisfecho.  A los compañeros de Andrus, la mayoría mayores que él, no les sorprende que el aragüeño sea la voz de la experiencia para Profar, pese a su propia juventud. “No importa la edad, sino la experiencia que tiene”, comentó el antesalista Adrián Beltré, una de las estrellas de los Rangers.  “Lleva ya cuatro años en las Grandes Ligas y ha vivido cosas que otros, que tienen 30 años, no han vivido. Ha estado en dos series mundiales, en situaciones de presión. Y la experiencia es  vital para hacer el trabajo. Teniendo un joven como Profar, que tiene 20 años (19), Elvis puede ser un mentor de él, enseñarle sus conocimientos para que Profar los use y sea mejor jugador”.
“Él tuvo el privilegio de llegar a las Grandes Ligas a temprana edad y desempeñarse bien”, observó el patrullero dominicano Nelson Cruz.  “Tiene dos Series Mundiales, ha estado al lado de jugadores como Beltré, Vizquel, Michael Young. Eso te enseña, aprendes situaciones del juego. Es especial que alguien con su juventud pueda enseñarle a otro joven, como Profar. Elvis es joven, pero en cuanto a juego es uno de los peloteros que tienen más respeto al beisbol y hace lo que tiene que hacer dentro del terreno”.
Durante su paso por el spring training, el venezolano Yangervis Solarte percibió de inmediato que Andrus está adelantado a su edad. “No parece que tuviera la misma que uno”, reconoció. “Siempre está hablando contigo, dándote consejos. Eso es lo de él: hablar todo el tiempo con los compañeros, darle recomendaciones a los más jóvenes”. 
A Andrus eso le resulta natural. “Es parte de mi personalidad”, justifica.  “Profar y Leury García siempre me han preguntado cómo hacer ciertas jugadas, cómo hacerlas más fáciles. A mí me encanta ayudar a los jóvenes como me ayudó a mí Omar en mi primer año. Me gusta ser ese mentor para ellos, enseñar lo poquito que he aprendido, lo que he vivido en mi carrera. Darles ese consejo para que ellos no pasen por tantas dificultades. Profar es tremendo pelotero. Tiene mucho talento, escucha bastante y tiene un gran futuro por delante. Lo que necesita es seguir jugando y demostrarse a sí mismo, no al resto de las personas, que está listo”.   
Profar lo escuchaba atentamente. “Me ha enseñado mucho, aunque es joven también”, agradeció. “Me ha dado muchos consejos sobre cómo fildear la bola, de los rollings, de los ángulos, de todo lo que él sabe. Sus consejos son buenísimos para que uno sea mejor. Eso es algo bueno que tiene él.  No es un veterano, pero para mí sí lo es”.
Que Andrus se conduzca de esa manera no es azar, sino un condicionamiento de crianza. En su infancia no frecuentaba a sus coetáneos, sino a sus hermanos mayores y los amigos de ellos. Por eso creció más rápido. “Eso viene desde pequeño”, contó. “Estar siempre con personas de mucha más edad que yo me ayudó a madurar un poquito más rápido.”  Beltré, su vecino en el lado izquierdo del infield de los Rangers, lo ha visto crecer. “Año tras año va madurando más”, enfatizó el toletero derecho. “Cada vez tiene mejor idea de lo que está haciendo”.  Nelson Cruz lo refrendó: “es mucho más adulto”. 
Y un adulto seguro de sí mismo. Enseñándole sus trucos a Profar, Andrus probó su superioridad. Lo adoptó a pesar de que tantas veces se dijo que los Rangers estaban preparando a Profar para reemplazarlo, hasta que vino el contrato multianual de Andrus que puso la mesa en su santo lugar. “Alguien como Andrus no ve a Profar como un competidor, si acaso como un reemplazo. Ahí, él mostró su seguridad en sí mismo”, intervino Solarte. “Él sabe perfectamente quién es, lo que vale. Si hubiera visto a Profar como un competidor por el puesto, pues cada quien hace lo suyo. Pero Andrus sabe que es una estrella, que lo más que puede pasar es que lo cambien y sea titular en el equipo a donde vaya”.  Al mánager Ron Washington hasta le hizo gracia que un periodista le preguntara si Andrus se sentía presionado por Profar.  “Profar presiona a Elvis. Jajajajajjajajajaja”,  casi se burló el piloto. “Elvis es un All Star y no creo que lo presione. Ni siquiera creo que Elvis piense en eso. Tú pensaste eso”.
“El egoísmo es difícil de ver en jugadores de categoría”, reflexionó al respecto Nelson Cruz.  “Cuando conoces tu talento, el egoísmo no existe, porque sabes lo que puedes hacer, aquí y en cualquier lado. Él lo hace como a él le enseñaron.  Es una regla en Grandes Ligas”. Andrus lo resumió en un: “aquí estamos para ayudarnos”.
“Siempre me ha gustado ayudar a mis compañeros”, comentó.  “Soy de esas personas que motivan, que le dan chispa al equipo. Son características que tengo, que no he buscado, sino que salen naturalmente. Espero seguir evolucionando y creo que ser líder es muy importante”.
“Elvis se entrega al equipo”, apuntó Adrián Beltré.  “Y hace lo que haga falta para ganar”.   
Ser campeón en Venezuela con el Magallanes en la temporada 2012-2013 consolidó esa madurez y esa seguridad de la que hemos venido hablando. “Se me había metido en la cabeza jugar finales y no ganarlas, así que lograr esa victoria en Venezuela me ayudó muchísimo”, manifestó. “Te ayuda a tomar decisiones. Estoy feliz por ese campeonato con Magallanes, que era una de mis metas para hacer feliz a la fanaticada”. 
A sus 24 años, Andrus ha vivido mucho, y le queda más todavía por vivir. “El año pasado tuvo una buena campaña”, recordó Beltré. “Lo hizo muy bien en el entrenamiento y tiene buena base. Es un jugador consistente. Sabemos que será un jugador muy bueno”.
“Sigo mejorando”, dijo Andrus. “Sé que me faltan muchas cosas por aprender y en verdad me siento en un buen punto de mi carrera”.





Nota secundaria
Misión agresividad
A pesar de ser uno de los peloteros más joviales de los Rangers, la palabra agresividad está muy marcada en su glosario beisbolero. Sobre todo en el bateo, donde espera superar sus dígitos de 2012. “Tiene más fuerza que en año anteriores. Tiene más poder en sus conexiones”, observó el jardinero Nelson Cruz, que le pega fuerte como pocos a la pobre pelota.
Sobre todo este año, cuando llegó un nuevo coach de bateo a los Rangers: Dave Magadan. A Andrus le gustó su prédica: ir a buscar la bola y pegarle sin miramientos, siempre y cuando venga en strike. “Me gusta mucho su teoría, que es ser agresivo en el home y al mismo tiempo agarrar pitcheos”,  expresó Andrus. “Ir al plato con la mentalidad de darle a la bola bien, de hacer buen swing. Él tiene la mentalidad de hacer swing desde el primer pitcheo hasta que sea bola. Eso es lo que él me enseña. No ir  buscar una base por bolas, sino salir agresivo. Si al final del turno sale un boleto, pues se toma. Él sabe que hay turnos en los que hay que ser más agresivo que en otros y eso es lo que él quiere que uno aprenda”.
Pero cuidado. Andrus ha venido aumentando su cifra de boletos y eso le ha permitido elevar no solo su porcentaje de embasado, sino también su promedio. No le ha ido mal siendo paciente. “Ser agresivo no te quita el derecho a agarrar una base por bolas”, aclaró el torpedero. “Eso es parte del juego y nunca lo voy a cambiar. Pero con gente en base, cuando sabes que viene una recta por el medio, debes ser agresivo, no tratar de empujar la bola hacia el otro lado, no tratar de buscar un hit, enfocarse en buscar conectar por los pasillos.  La meta para este año es batear .300, dar más dobles, más extrabases. robar más bases.  Creo que he llegado a mis condiciones máximas”.  Por ahora, el arranque es lento: .224 de average en 58 turnos. “Mi swing ha evolucionado muchísimo y en eso sigo trabajando”, detalló. “He aprendido a soltar las manos. Antes cortaba mucho el swing y ahora lo que estoy tratando es de lograr un swing más libre, sin tantas interrupciones ni paradas, que sea un swing más natural. En los últimos dos años he aprendido bastante”.
 No ha cometido errores al campo, y esa es otra meta de Andrus, que cometió 79 pecados en sus primeros cuatro años en las mayores.   “Seguir bajando los errores es uno de mis propósitos”,  dijo. “La mayor parte de los errores en tiro tienen que ver con la posición en los pies. Cuando uno tiene sus pies en buena posición el tiro casi siempre sale bien. Cuando lanzas hacia arriba, desviado, es porque los pies no están colocados de la manera correcta. Tienes que saber colocar tus pies en todo tipo de rollings”.
Y la agresividad vuelve a aparecer en su discurso, ahora en el plano defensivo. Es ella la que lo lleva a buscar rodados hasta en el último confín e intentar hacer el out. Y claro, en esas, yerra. “Nunca voy a dejar de ser agresivo y tratar de agarrar la mayor cantidad de rollings”, prometió.  “Mis errores han sido más que todo en jugadas de rutina, en los lances a primera. Esa es la parte de mi juego que trato de consolidar: los tiros a primera, concentrarme más en los rollings de rutina, que, aunque la gente no lo crea, son los más difíciles. No entiendo porqué, pero así es. A unos se les hace más difícil que a otros hacer las de rutina. Las jugadas al hueco, de cabeza, son de reacción”.

Recuadro
A robar se ha dicho
En 2012, por primera vez en su corta carrera, Elvis Andrus robó menos de treinta bases. Él lo atribuye a que lo vigilaron más. “Hay que ser inteligente”, mencionó. “El año pasado todo el mundo sabía lo agresivo que era no solamente yo, sino todo el equipo, y por eso estaban más pendientes de uno. Lanzaban más a las bases, estaban más pendientes, el tiempo (de los pitchers) para home era más corto”.
No obstante, busca retornar al mundo del delito. Y cree que Lance Berkman será su cómplice. “Este año será clave tener detrás en la alineación a Lance Berkman”, explicó.  “Es muy selectivo, a diferencia de Josh Hamilton, que era muy agresivo y casi siempre hacía swing al primer pitcheo y casi nunca me daba chance de robarme una base. Lance es muy, muy selectivo y coge muchísimas bases por bolas y me va a dar más chance de robar. Eso es muy importante para mí”.  







viernes, 19 de abril de 2013

El caballo de los caballos


Carlos Valmore Rodríguez 
Asdrúbal Cabrera es un “caballo” que tiene caballos. Es  “caballo”  en el argot del beisbol por ser pelotero de raza,  purasangre” de este deporte,  líder de terreno, líder de vestuario. Y tiene caballos porque le gustan, porque son su escape, son su oasis. A lomo de un equino, el campocorto se desintoxica de un trabajo extenuante y tensionante.  Por eso es el caballo de los caballos.
En “caballo” se ha venido convirtiendo durante los últimos años, por desempeño, por actitud. Una cosa lleva a la otra, una cosa explica a la otra. El éxito seduce y Cabrera ha sido un triunfador. Es shortstop titular en Grandes Ligas, pero no uno cualquiera, sino uno que lleva dos Juegos de Estrellas y un Bate de Plata. Es fácil seguir a alguien así. “Batea hacia todos los lados. Fue al Juego de Estrellas  No sé qué más necesita”, resume su compañero en los Indios de Cleveland, Nick Swisher. “Es buen jugador, realmente bueno. Es estupendo tener a un jugador como él.  No creo que necesite mejorar muchas cosas.  Es un líder. ¿Por qué lo es? Por todo lo que ha hecho durante su carrera y porque ha estado aquí siempre. Es alguien que merece reconocimiento por lo que ha hecho año tras año, y tienes que respetar a alguien que hace eso.  Estamos felices de tenerlo”.
Pero Cabrera no es un líder solo por lo que batea o fildea. La calidad  y el talento  son condiciones necesarias, más no suficientes para ejercer liderazgo.  Hay estrellas sin arrastre. Cabrera rinde a la vez que empuja con su personalidad. No es un líder vocal,  él mueve con el ejemplo. Como cuando jugó con el Caracas a pesar de estar lesionado. Como cuando se acerca a sus compañeros a animarlos “Es una pieza muy clave. Cuando voy a pitchear me comunico con él. Siempre estamos hablando sobre lo que va a pasar”, contó Carlos Carrasco, lanzador de la tribu.  “Lo que él demuestra es ese entusiasmo de ayudar, esa alegría de jugar y de hacer las cosas que él sabe hacer”.  Mientras compartió con él durante el spring training, Ezequiel Carrera se llevó la misma impresión. “Me ha ayudado bastante, a pesar de jugar en una posición distinta a la mía”, destacó el jardinero sucrense. 
Y es líder por su comportamiento. “Lo veo enfocado en su trabajo”, contaron casi a coro Carrera y el infielder larense Luis Hernández.  “Trabajó duro durante el invierno y llegó en mejor forma que el año pasado. Por eso vino con más confianza”, agregó el receptor dominicano Carlos Santana.  
Es un rol que Cabrera asume con gusto. “Es un orgullo que otros te sigan. Eso lo da el tiempo”, explicó el torpedero nacido en Puerto La Cruz.  “Yo salgo todos los días a dar lo mejor de mí, respetar el juego y ejecutar como se tiene que hacer, para que quienes me sigan hagan lo mismo en el futuro. Me siento contento por la oportunidad que me han dado los managers de ser líder. Quiero aprovechar esa oportunidad para convertirme en ese líder”.
Manny Acta se dio cuenta de las dotes de liderazgo de Cabrera cuando manejó a los Indios de Cleveland entre 2010 y 2012. Y le pidió que asumiera ese papel. Fue bastante enfático en eso. A su llegada, en 2013, Terry Francona mantuvo la línea.  “El primer día que llegó aquí, Francona me dijo que él sabía el tipo de pelotero que era yo”, relató el portocruzano de 27 años de edad. “Que contaba conmigo y con el liderazgo que he venido teniendo todos estos años. Que tengo su apoyo para seguir con ese liderazgo y ayudar a todos los muchachos que están aquí.  Siempre he creído en el equipo, aunque este es un grupo con peloteros jóvenes y es difícil competir así, pero ahora hemos agarrado más peloteros con experiencia y pienso que eso era lo que le faltaba a este equipo para así dar más pelea y mejorar con respecto al año pasado”. 
Como buen caudillo, Cabrera es un hombre de a caballo. Desde niño le gustaron esos nobles animales. Y ahora, cuando tiene el dinero para comprarlos, se refugia en ellos para olvidar el estrés de la temporada. “He agarrado un hobby con los caballos y le dedico un poquito de tiempo a eso”, compartió con Meridiano.  “Siempre me han gustado y ahora tengo la oportunidad. Los tengo en Miami, en fincas de amigos, y en mi tiempo libre, antes de empezar a jugar en Venezuela, estoy con los caballitos. Los monto y con eso me despejo de la pelota. Tengo varios y los nombres me los reservo. No es que es un vicio, solo que me llaman la atención”. 
El jinete Cabrera tiene su heredero. “El hijo mío es un loco, le gustan los caballos más que a mí”, dijo sobre su pequeño, que está por cumplir seis años de edad.  “Lo hago también por él, para que se divierta. Así nos divertimos, nos relajamos y nos olvidamos del beisbol. Lo monto con su casquito de coleo que le tengo para que esté protegido. No lo monto en todos los caballos, sino en los mansitos para que se monte tranquilo”. 
De vuelta al trabajo, Cabrera está determinado a seguir mejorando, a seguir siendo esa figura a la que otros siguen. De él se ha dicho que su guante puede volverse dorado y él mismo lo tiene entre sus objetivos. “Esa es una de las metas que los shortstops nos ponemos”, manifestó.  “Si más adelante Dios me tiene eso guardado, estaré muy agradecido. No estará de más. ¿Por qué no? pero no es lo primordial. Sería para mí una satisfacción y un orgullo, algo bastante bonito”.
Pero para eso debe bajar la cantidad de errores. El año pasado cometió 19, muchos para un Guante de Oro. Luis Hernández, un fino infielder, cree que la confianza en sí mismo, que lo lleva a ser un torpedero de excepción, lo lleva también a errar. A su juicio, los pecados disminuirán en la medida en la que afine los tiros a la inicial. “Es uno de los mejores campocortos y justo por esa confianza extra que él se tiene vienen los errores”, señaló el larense.  “Pero ahora tiene más confianza en sus disparos a primera”, señaló el larense.  
“No pienso en los errores, porque el que no comete errores es porque no juega”, comentó Cabrera.  “Yo juego todos los días y los errores van a estar. Uno trata de equivocarse lo menos posible porque así ayudo más a mi equipo. Y eso es lo primordial. El caraquista confía en que Swisher le echará una  buena mano con el mascotín, a pesar de no ser muy bendito a la defensiva.  “Con todos los primera base me he sentido bastante cómodo y confiado”, dijo. “No me gusta pensar en el lado negativo. Pienso en lo positivo, en que tengo un primera base bueno”.





Cabrera según Baerga 
Asdrúbal Cabrera tiene más de una similitud con el ex grandeliga boricua Carlos Baerga. Como el venezolano, Baerga era un infielder con potencia ofensiva, ambidiestro y con capacidad de dar jonrones. En el spring training, Baerga estuvo con el equipo grande de los Indios y pudo ver al venezolano de cerca.  “Salió de ser un utility a convertirse en una estrella del campocorto”, dijo el puertorriqueño sobre el portocruzano. “Todo el mundo lo conocía inicialmente por su defensa, pero luego se hizo un bateador completo, uno de los mejores jugadores de las Grandes Ligas. No debe poner cosas negativas en su mente. Tiene un swing perfecto, no se poncha mucho, hace bastante contacto y para batear .300 y empujar carreras debes hacer contacto. Debe aprender a usar todo el campo. El puede dar 30 jonrones, más en un parque como el nuestro y con el antecedente de haber estado cerca de esa cantidad”.
A gusto en Cleveland
Hace algunos meses, sonó con fuerza la posibilidad de que Asdrúbal Cabrera cambiara de camisa. Se habló mucho de que Arizona lo quería. Al principio eso lo alteró un poco y ahora asegura que no piensa en eso.  “Ya eso no está en mi cabeza. Mi meta es quedarme aquí”, afirmó. “El gerente habló conmigo y me puso los puntos claros y  me comentó que me sacara eso de la cabeza porque al principio, en noviembre, diciembre, cuando estaba en Venezuela y comenzaron los rumores, sí me afectó un poco. Estaba pendiente de si me cambiaban o no. Recibí una llamada del propio gerente en la que decía que quería hablar conmigo y que me olvidara de los rumores. Eso es lo que hecho”.