jueves, 23 de agosto de 2012

Caribes no quiere dejar morir el draft


Carlos Valmore Rodríguez 

El draft de prospectos de la LVBP fue abortado. Pero Caribes de Anzoátegui, padre de la criatura, esperará hasta febrero para intentar engendrarla de nuevo.  Samuel Moscatel, gerente general del equipo, informó ayer que insistirán  con el tema en las jornadas de reflexión que hacen los mandarines  del circuito después de la temporada.
El draft, un mecanismo que pretende regular la firma de valores emergentes por parte de los ocho clubes que animan la pelota nacional,  fue aprobado durante la Convención Anual de Liprobeisbol. No obstante, con el paso de las semanas, perdió algunos apoyos. Leones del Caracas, una de las divisas que más enconadamente se opuso a la iniciativa, recordó que, por no tratarse de una condición de campeonato (que se aprueba por mayoría simple) la moción necesitaba del respaldo de 75% de los socios. Caribes solo pudo conseguir tres aliados firmes (Tigres de Aragua, Cardenales de Lara y Águilas del Zulia) y con 50% de los votos  no le alcanzó. Así, el planteamiento naufragó. “Inicialmente Bravos de Margarita estaba de acuerdo con el draft y votó a favor en la Convención, pero no entendemos porqué cambió de opinión”, expresó Samuel Moscatel, gerente general de los aborígenes. “Y Ojalá que Tiburones de La Guaira aclare sus dudas”. Con el respaldo de escualos e insulares, Caribes lograría aprobar de nuevo la figura del draft, pues sumaría el respaldo de más de 75% de los accionistas. Pero Margarita se mantiene firme en su negativa. “Los pasos para implementar el draft que habíamos acordado inicialmente cambiaron y por eso nos opusimos, así que eso se paró”, manifestó Rubén Mijares, gerente general de Bravos.
Carlos Ríos, gerente deportivo de Caribes, sostiene su tesis: el draft le conviene a todos. “Produce más paridad en la Liga. Si le sirve a las Grandes Ligas, que tienen el mejor beisbol del mundo, ¿Cómo no le va a convenir a nuestra pelota?”, apuntó. Una fuente consultada por Meridiano señaló que una de las razones que llevaron a Anzoátegui a promover el draft fue el aumento exponencial del costo de las firmas de prospectos, que ya alcanza a 150 millones de bolívares de los viejos. “Así, a los equipos de menos presupuesto les es complicado competir con los que tienen más dinero”, dijo un ejecutivo favorable a la regimentación de las firmas.
La fórmula que Caribes sometió a consideración de la Junta de Equipos consistió en hacer un listado anual de jugadores no mayores de 18 años que no hayan firmado con nadie en la LVBP. De ese universo de peloteros, los ocho clubes escogen en un orden establecido en función del lugar que cada uno ocupó en la tabla de posiciones de la temporada anterior. Los últimos eligen primero y los primeros, últimos. El argumento de quienes rechazan el modelo es que premia a los que no invierten aguas arriba en detección, reclutamiento y formación de talento a costillas de quienes sí se esfuerzan en el área de scouteo.                
Magglio oficializó su retiro
A todos los efectos, prácticos y estatutarios, Magglio Ordóñez es ya un pelotero en situación de retiro. Anda por Venezuela en agosto, placer menudo que le estuvo prohibido por más de dos décadas de beisbol  profesional en Estados Unidos. Y no va a pasar por aquí cual estrella fugaz.  Está instalado, a sus anchas, en relax absoluto,  de vacaciones indefinidas, libre del acoso de las obligaciones. Así que aprovechó para enviar una carta a la LVBP en la cual deja constancia de que sus días como beisbolista activo finalizaron.  Esta notificación es necesaria para formalizar su condición de accionista de Caribes, pues los estatutos de la Liga prohíben que un jugador sea socio de alguna de sus escuadras afiliadas. “Ya le envié la carta a la Liga, ahora hay que esperar la decisión de ellos”, señaló Ordóñez, quien aseguró que no se involucrará en el funcionamiento rutinario del equipo. “Yo voy a delegar en las personas de la gerencia, que hacen un muy buen trabajo”, comentó el ex pelotero, quien ve a sus Caribes con buena opción para llegar lejos en la contienda 2012-2013. 
La tribu sufrió ayer un leve tropiezo. El pitcher zurdo Brent Leach, con visado de Grandes Ligas en 2009, ya no podrá reforzarla, al menos en la primera parte del calendario. “Es posible que venga para la segunda”, aclaró Moscatel.        

lunes, 2 de julio de 2012

La peña nigeriana


Carlos Valmore Rodríguez
Mientras miles de venezolanos celebraban con estruendo y alborozo cada canasta de su selección en el repechaje preolímpico de Caracas  (y algunos se preguntaban porqué la mascota del torneo es un bachaco), un grupito que ondeaba la bandera verde y blanca de Nigeria se distinguía en las tribunas. Allá estaban, casi colgados del techo de El Poliedro, ligando a su quinteto con maracas multicolores. Eran alrededor de una decena y, a juzgar por el movimiento acompasado de sus manos, ensayaban algún tipo de conjuro africano que pusiera a ganar a los suyos. No les funcionó.
Pero estos nigerianos no vinieron expresamente de Lagos o Abuja a ver volar a las “águilas verdes” sobre la Sucursal del Cielo, pues viven en ella. Evans, uno de los miembros del grupo, lleva dos años en el país. Sus compañeros también residen en la capital de Venezuela. “Sí, algunos de nosotros trabajamos en  Parque Central, en la construcción de casas con la Misión Vivienda Venezuela del gobierno”, mencionaba uno de los fans del elenco visitante. Aún no dominan el castellano, pero igual saludaban a la gente que se les acercaba con curiosidad antropológica. Perdieron, pero igual salieron con una sonrisa en la cara y se fotografiaron con sus celulares. Ahora les toca Lituania, misión casi imposible. Pero para estos hombres, asirse a un cabo  que reestablece el contacto  con la patria lejana era motivo suficiente de felicidad.
Los nigerianos formaron parte del ambiente festivo que se vivió anoche en El Poliedro. El espectáculo, a menos ayer, estuvo bien organizado. Quienes llegaban en automóviles parqueaban en el estacionamiento del hipódromo y subían unos trescientos metros hasta el gimnasio cubierto. Con un eficaz trazado de sendas, delimitadas por vallas de metal, la gente iba avanzando a través de los distintos puntos de control. En un momento separaban a las mujeres de los hombres, que volvían a unirse al subir las escaleras de concreto que conducen a las entradas del edificio. Costaba conseguir un revendedor, aunque siempre los hay, pese a que La Policía Nacional vigilaba de cerca. 150 bolívares costaba la entrada de 50. El Poliedro, que languidecía, recuperó su vigor. Lo malo fue la salida de los vehículos, como siempre. El embotellamiento fue grande, pero se dejó colar con la euforia que produjo un triunfo que, en teoría, debería meter a Venezuela en los cuartos de final.  
En lo personal fue un gusto volver a El Poliedro. Creo que no iba desde mi niñez, cuando viajaba desde San Felipe a ver Walt Disney World On Ice. A no, miento. Estuve allí, como periodista, en dos actos políticos: las primeras elecciones primarias del MVR y una concentración para la Misión Identidad. Mucha dicha me causó verlo lleno y en plena recuperación de  su esencia y función original: albergar espectáculos.  En cuanto al partido, soy un lego en baloncesto, pero me pareció discreto, con bajo porcentaje de acierto en tiros de campo por parte de ambos equipos.  Lo que sí me quedó claro es que Greivis Vásquez hace diferencia. El espectador que supiera poco o nada de basket podía identificar plenamente anoche quién era el NBA de Venezuela. Él era la medida del equipo. Su racha en el último cuarto fue determinante, como también lo fueron el tapón de Pepito Romero, el tino de David Cubillán desde el perímetro y el último cuarto de Windy Graterol. Este triunfo era clave, porque se ve difícil que Venezuela pueda con Lituania, un equipo que, con Arbidas Sabonis a la cabeza, hizo pedazos a los Héroes de Portland en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.  
¿Se acuerdan de Sabonis, verdad? Aquel gigante de más de 2,20 metros que era la estrella del baloncesto soviético cuando la URSS se desplomó. Recuerdo haber leído un artículo sobre él en la revista Sputnik (versión comunista de Selecciones). Allí decían que a los 18 años de edad seguía creciendo y sus padres tuvieron que fabricarle una cama tamaño familiar que lo abarcara. Al desintegrarse la "CCCP", Sabonis volvió  su mirada a su patria de origen, Lituania, declarada república socialista soviética tras su ocupación por el Ejército Rojo en tiempos de Stalin. Ahora no está Sabonis en Lituania, pero hay otros basketeros, muy buenos, de élite.        

Capriles invicto


Carlos Valmore Rodríguez
No me gusta  este gobierno y quiero cambiarlo, pero hay ciertas líneas  del discurso opositor que me desconciertan. Una de ellas es el sofisma de que una de las fortalezas de Henrique Capriles Radonski es que jamás ha perdido una elección. Es una afirmación tan cierta como engañosa y aquí pienso jugar al abogado del Diablo. Hago estas reflexiones desde la independencia de criterio que me permite el no tener rol de dirigente y no pertenecer a ningún comando de campaña. Son pensamientos en voz alta.
Veamos cuál es el currículum de Capriles, el invicto. Emergió en la política en 1998 cuando, siendo un desconocido, salió electo diputado por el Zulia al Congreso Nacional en la plancha de Copei, partido que por entonces conservaba una fuerza importante en esa entidad. A decir verdad, fue poco lo que aportó el propio Capriles a ese triunfo.  Tenía 26 años de edad y apenas daba sus pinitos en la política. Poco después, como producto de un acuerdo institucional entre las fuerzas del oficialista Polo Patriótico y las de oposición, fue designado presidente de la Cámara de Diputados, el más joven en la historia en ocupar ese cargo. 
Capriles, tras hacerse sentir en el último Parlamento bicameral del siglo XX, se enrola en Primero Justicia y obtiene la candidatura de esa colectividad a la alcaldía de Baruta, bastión antichavista y donde PJ tenía mucha pegada por su condición de partido nuevo, sin lastres del pasado, opuesto a Hugo Chávez y liderado por jóvenes profesionales ubicados a la centro derecha del mapa ideológico.  No le resultaría muy difícil a su abanderado vencer a una rival como Ivone Attas, tenida por incompetente administradora y viuda del  puntofijismo. Y no lo fue. 63% de los votantes apoyaron a esta figura insurgente.  El resultado era más que previsible de acuerdo con las condiciones objetivas.
Para 2004, Capriles Radonski ya era un dirigente nacional. Su accionar durante el golpe de Estado de 2002, su posterior juicio, encarcelamiento y liberación y su condición de alto jerarca de un movimiento en crecimiento como PJ hicieron de él uno de los rostros más connotados de la oposición. Haberse quedado en Venezuela y someterse a un duro cautiverio en la Disip lo transformaron en un figura icónica, a la que Baruta ya le quedaba pequeña. Prácticamente sin oposición fue reelecto como alcalde.   
En 2008 llegó el mayor reto en la carrera política de Capriles. Aspiró a la gobernación de Miranda, controlada nada menos que por Diosdado Cabello, protegido de Chávez y quien pretendía reelegirse. A pesar del ventajismo oficial, Capriles despeinó a Cabello y le ganó por siete puntos porcentuales al Delfín (53 a 46).  No pretendo desmeritar  ese triunfo de Capriles, pero sí matizarlo y ponerlo en perspectiva. No olvidemos que, en tiempos de “revolución”, la gobernación de Miranda era un fortín de la oposición que se perdió en 2004 como consecuencia de la desmovilización de sus bases tras la dolorosa derrota en el referéndum revocatorio presidencial, solo dos meses y medio antes. Los candidatos de Chávez ganaban en todas partes, en Miranda no. Así que la victoria de un adversario del Gobierno representaba el retorno al normal comportamiento del electorado mirandino, en el que la clase media (antichavista fervorosa en su inmensa mayoría) ocupa una porción de la torta mucho más grande que en cualquier otro estado del país (sureste de Caracas, altos mirandinos, buena parte del eje Guarenas-Guatire etc). De paso, no podemos soslayar el hecho de que Capriles le ganó al chavista más detestado por los chavistas, un  hombre que había sido derrotado por las bases del PSUV en elecciones primarias y a quien el Presidente de la República impuso vía cooptación.  
¿Adónde quiero llegar con todo esto? A relativizar la afirmación de que Capriles, por ser un especialista en ganar elecciones, le agarró el “truquito” a las batallas comiciales y por eso “sabe” cómo superar a Chávez.  Cuestiono, por falsa, la percepción de que la imbatibilidad de Capriles es la prueba de que cuenta con el arrastre necesario para poner fin a 13 años de hegemonía chavista. No son el ángel ni el carisma sus principales atributos. Tiene otros. cuidado con auto engañarnos.Esta es otra liga.
Nunca antes Capriles había acometido una empresa de esta magnitud. Es ni más ni menos que la Presidencia de la República y el contrincante no es uno cualquiera. En esta ocasión HCR se enfrenta a un oponente formidable como Chávez y a todo el andamiaje del Estado; a la ventaja y al ventajismo del “candidato de la Patria”, a su hegemonía comunicacional. A la creciente dependencia del Gobierno por parte de los venezolanos y a la musculatura financiera de la  cual dispone el poder para repartir beneficios sociales que Capriles solo puede ofrecer.  Yo creo que hay un camino, pero más adelante. Yo igual haré lo mío: ir a votar por el cambio, por el castigo al despilfarro, a la ineficacia, a la corrupción, al abuso, a la arrogancia de un poder que se va haciendo peligrosamente omnímodo. Y Capriles está haciendo lo suyo: darse a conocer, presentar una alternativa más civilizada, de estabilidad, de quietud. Nos hace falta.

Otros mitos
Uno de los mitos favoritos de ciertos opinadores mediáticos es ese del “miedo” de Hugo Chávez. Según ellos, este señor está aterrado, tirita de pavor por los pasillos de Miraflores ante la inminencia del fin. El asunto es que eso lo están diciendo desde hace diez años y el fin nada que llega. Muchos de ellos decían que Rosales derrotaría a Chávez cuando sabían perfectamente que era imposible. Recuerdo claramente el cierre de campaña del Sí en el RR de 2004. Un dirigente medio de la Coordinadora Democrática, al ver la imponente riada humana que fluía por la autopista Francisco Fajardo a la altura del distribuidor Altamira, se frotaba las manos y exclamaba: “que vayan preparando las comisiones de enlace”.  Ese caballero lo decía a pesar de que tenía en la mano encuestas que advertían sobre el inminente triunfo del No. La Coordinadora contagió a las masas opositoras con el virus de un triunfalismo ilusorio y delirante y fue esa nula preparación para la eventualidad de un resultado adverso la que  sumió a su gente en la depresión que allanó el camino para que luego se perdieran las emblemáticas gobernaciones de Miranda y  Carabobo.  Esos “optimistas” al extremo de la alienación le hacen un flaco servicio a esta causa.  Se necesita entusiasmo, determinación y fervor, no mentiras blancas.   
Otra cosa, leo analistas que dicen que Capriles no necesita perfeccionar su oratoria en la campaña. El mismo candidato afirma que a él no le gusta hablar, sino hacer. Sensacional slogan para ejercer la Presidencia, una vez alcanzada esta. Pero el hecho cierto es que en este momento es candidato, no ejerce cargo ejecutivo alguno.  Es tiempo de decir, de convencer, de cautivar no de hacer. Para hacer, tendrá que decir primero. La campañas electorales entran por el oído. 

sábado, 30 de junio de 2012

Martín Pérez, un granjero con sueños de grandeliga


Martín Pérez: un granjero con sueños de grandeliga
Carlos Valmore Rodríguez
Martín Pérez no habla como un post adolescente de 19 años de edad. Hay en sus palabras más vida que eso. Madurez es su palabra favorita, el núcleo de su discurso. “Uno tiene que madurar rápido en este negocio para poder llegar lejos”, menciona el pitcher zurdo, uno de los prospectos más estimados por los Rangers de Texas.
A Pérez le gusta el tema porque se siente con autoridad para hacerlo. No todos los talentos emergentes que han recibido bonificaciones altas por su firma administran su hacienda personal como asegura estarlo haciendo el serpentinero guanareño, quien obtuvo por su rúbrica más de 500 mil dólares. Aparte de pelotero, Pérez es productor agropecuario. “Yo conozco amigos que le dieron buenos bonos y en poco tiempo no tenían nada, lo gastaron todo”, relata el monticulista. “Yo invertí mi bono en una finca,  eso es lo que da en Portuguesa. Un amigo hizo eso: tuvo problemas con su familia, era un vago en el liceo. El chamo se fue a trabajar. De repente compró dos vaquitas. Después cinco. Ahora le está yendo muy bien. Hace poco me llamó de Estados Unidos. ‘Mira, ‘roommate’, acabo de salir del banco. Me dieron un crédito de diez mil millones (de bolívares viejos). Yo pensé: se montó este tipo. Ahora la mamá sí lo quiere. La gente no me cree ese cuento, pero es así. Uno tiene que tener algo seguro porque nunca se sabe lo que puede pasar con el beisbol. Hoy estás aquí, mañana no se sabe dónde. La finca que me compré no fue grande, es una granjita, pero tengo algo ahí. Chamo, yo soy muy religioso, yo creo mucho en Dios y lo dejo todo en manos de él. Lo que él quiera hacer conmigo, que lo haga.”.
Pero es la pelota su pasión, su mundo, en el que espera que la madurez apalanque su progreso hasta transformarlo en un grandeliga. Para él, ser prospecto es apenas una etapa intermedia para llegar a las mayores, la fase superior de un beisbolista. “Un scout me hizo esta pregunta: ¿´Qué es lo más importante en un pelotero para llegar a Grandes Ligas?’. Me puse a pensar. ‘Es una sola cosa’, me dijo. Yo pensé: madurez. Si no maduras no puedes tener una buena relación de pareja, si uno no madura nunca va  tener una familia. Yo le dije: madurez. El scout me contestó: ‘le he preguntado como a cuarenta peloteros y ninguno me ha dicho eso. Eso es’. Es que sin madurez todo lo agarras de mamadera de gallo”. De ahí su absoluta determinación a no dejarse obnubilar por el rótulo de “prospecto”  con que lo han etiquetado.  “Yo no me dejo llevar por el periódico, ni por Baseball America”, enfatiza. “Yo me dejo llevar por el trabajo. Si no trabajas no vas a llegar. La gente dice, el bono ayuda. Sí, ayuda a que seas prospecto. Pero si no trabajas no llegas a Grandes Ligas, eso es verídico. Hay muchos peloteros que van a cinco juegos de futuras estrellas y nunca llegan a nada. ¿Por qué? Porque piensan ‘ ya lo hice, ya soy prospecto, ya ellos me van a subir’. El talento está, pero si no lo pones a prueba y no trabajas para mejorar ese talento nunca vas a llegar a ningún lado”.
Pérez pisa tierra, pero también es ambicioso y posee una elevada dosis de auto confianza. Debutar en la gran carpa en 2011 es su próximo proyecto. “En Texas ya saben lo que yo puedo hacer”, dispara. “Yo los dejo quietos, lo que sé es que estoy listo. A lo mejor comienzo en AA, pero si no a lo mejor arranco en Grandes Ligas, que es lo que yo quiero. Si llego  allá no me baja nadie. Este es el año, este es el año. Quiero dejar de pasar trabajo en ligas menores, porque eso no es fácil. Te trasnochas mucho. En cambio en Grandes Ligas tu dices A y salen corriendo a darte lo que quieres. Cuando estás en Grandes Ligas ganas más dinero, puedes llevar a tu mamá, a todo el mundo. En cambio en ligas menores estás solo. Tienes que pasar trabajo y aprender para llegar a Grandes Ligas”. 
Su paso por la liga venezolana, que en principio se acerca a su fin, le ha dejado nuevas experiencias, como lanzar en un juego contra los Leones del Caracas en el Universitario, ese circo romano donde el público pide cabezas. “Yo contra Caracas no estaba presionado. Me dije, olvídate de la gente, haz tu trabajo y ya. Tranquilito”, señala con naturalidad. Haber logrado su primer triunfo también lo reconforta. “Ya tienes el primer juego ganado y eso lo vas a recordar toda tu vida”, afirma. “Que vengan más, eso es lo que yo digo. Lo que se quiere es ayudar a esta gente a meterse en la pelea, aunque no vaya a estar todo el tiempo con ellos. Yo quiero jugar, aunque no creo que me dejen porque la gente de Texas a lo mejor no va a tener a Cliff Lee, porque va a ser agente libre; y a lo mejor ese es el puesto mío”.  

Esta nota apareció publicada en Líder en noviembre de 2010 

Parias abnegados


Parias abnegados
Carlos Valmore Rodríguez
Cada 27 de junio, una cáfila de bienintencionados nos infla el ego con salutaciones y enhorabuenas por el Día del Periodista. En esa cascada de alabanzas y felicitaciones nos sumergimos con gusto, valga la confesión. Sigan así, nos dicen, cumpliendo con abnegación, mística y profesionalismo el sagrado deber de informar. Nos recuerdan la nobleza de nuestro oficio, nos suben a un pedestal. “Guardianes de la verdad”, nos declaran, y  sentimos como si la Reina Isabel nos invistiera como caballeros. Es que somos “el cuarto poder”. Uno se lo cree hasta que sale a la calle a hacer eso que nos aplauden; y en cuanto pisas un callo pasas de guardián de la verdad a palangrista, de ínclito héroe civil a estorbo, de abnegado profesional a chismoso, de paladín de la libertad y pilar de la democracia a vulgar amarillista. Le pasa a los colegas que cubren la fuente política y económica, pero también a los cronistas deportivos. Después de todo, la tarea es la misma: contar hechos, que con frecuencia deja mal parados a quienes ejercen el poder en cualquiera de sus formas y escalas. Para nosotros, el deporte no es cosa de juego.
Creo hablar en nombre de los reporteros del beisbol cuando afirmo que la cobertura se hace más difícil con cada año que pasa. Temporada tras temporada,  peloteros y gerentes (no todos)  disimulan menos su desagrado con nuestra presencia y nos dejan ver más claramente que para ellos somos un estorbo. Ejemplos sobran. La Convención Anual de la LVBP ahora se hace fuera del país para que los jerarcas del circuito puedan deliberar sin periodistas husmeando por los pasillos. No es una suposición. Algunos de ellos lo han reconocido “off the record”. Ahí pecamos también los medios, que por ahorrarse unos dólares y un boleto de avión a Aruba no les llegamos allá. Es curioso que se maneje una reunión para tratar asuntos deportivos como si se tratara del Proyecto Manhattan. Pero así funciona la cosa ahora. Lo de los Leones del Caracas es capítulo aparte. Cuando yo comencé a ir a juegos de los melenudos  podía pasearme por el dugout del equipo sin problemas. Ahora es campo minado. Hace siete, ocho años, cuando el Caracas comenzaba su precampaña, se podía entrevistar a un pelotero durante un alto en sus ejercicios. Luego se nos dijo que no, que solo tendríamos acceso a ellos después de la faena para que los atletas se concentraran en lo suyo. Ok, pudiera ser razonable, pensamos. Posteriormente nos sacaron del terreno y nos mandaron a la tribuna para ver la práctica desde las tribunas. Espero que en la próxima temporada no tengamos que ver los entrenamientos de los capitalinos con unos prismáticos desde la Torre La Previsora. Cuando los metropolitanos se coronaron en la contienda 2010-2011 a los diarios se les negó autorización para  cubrir la celebración, a la que sí recibieron puerta franca el circuito radial de la divisa y las televisoras. Pareciera que la prensa escrita es vista como paria por algunos, como una suerte de epidemia que  debe ser contenida.  Eso a pesar de que su presidente, Luis Ávila, siempre está dispuesto a conversar con los fablistanes siempre de manera respetuosa y cordial.
Pero no solo Caracas hace saber que no somos bienvenidos a la fiesta del beisbol. Magallanes hace lo propio. El año pasado un miembro de su equipo de seguridad (desdeñando la política oficial de la organización) agredió a un fotógrafo de Meridiano (y dañó su cámara) porque cometió el delito de tomar unas gráficas. La cueva turca también se convirtió en “territorio liberado” de “cuchilleros”.   Lo más inquietante es que Caracas y Magallanes son las instituciones más poderosas de la pelota nacional, las que mejor deberían entender que un espectáculo de masas como la LVBP requiere de la cobertura de la mayor cantidad de medios de difusión posibles. Al menos en la nave hay jerarcas que mantienen una posición “aperturista” con el tabú del clubhouse. Antes de comenzar la edición 2010-2011 un miembro del gabinete turco, a quien le planteé esta inquietud, se mostró dispuesto a estudiar la apertura a los camarotes de la galera. “Nosotros hemos evaluado esa posibilidad”, comentó.  Ojalá no haya cambiado de opinión.   
La Liga ha avanzado mucho en diferentes campos de unos años para acá. Se ha hecho más profesional, mejor espectáculo. Pero le falta dar el salto en materia de relaciones con los medios de comunicación. Mucho se puede aprender de las principales ligas profesionales de Estados Unidos, MLB entre ellas. No se trata de que los periodistas tengan derecho a importunar a los atletas mientras hacen su trabajo, sino de que cada cual pueda cumplir con su labor. ¿No quieren que los reporteros “molesten” a los jugadores mientras practican? Perfecto, entonces abran los clubhouses, como se hace en las mayores. Que haya paso al camerino hasta media hora antes del partido e inmediatamente después de este. En una ocasión le escuché a un dirigente de equipo que eso de permitir el ingreso de la prensa a los clubhouses era inviable aquí por un tema de espacio, pues sencillamente no cabríamos peloteros y reporteros. Para eso hay solución: dar un acceso restringido por día a través de un pase especial, adicional a la credencial que expide el equipo. Así es en el circo máximo cuando hay excesiva demanda de acceso.
En otra oportunidad oí a un directivo argumentar que no podía permitir que entrara un periodista a vender mercaderías en el refugio de los beisbolistas. Ahí la solución es más sencilla aún: revocatoria inmediata de la credencial. Los clubes ejercen la potestad de aprobar carnets a los periodistas. Si sospechan del profesionalismo de algunos (¿o es que todos matamos tigres ‘turqueando’ en el estadio?)  pueden reservarse el derecho de admisión. El asunto es que ahí hay un doble discurso. Recuerdo claramente el día que Omar Vizquel se retiró del beisbol venezolano. Fue en el Universitario y el Caracas era homeclub. El terreno se llenó de asomados, que estoy seguro no eran profesionales de la comunicación, sino fanáticos con credencial. ¿Y quién se las dio? Leones. Incluso le mostré a un miembro del personal de seguridad cómo una persona con acreditación de prensa, a quien jamás vi en el palco, le estaba pidiendo un autógrafo a Vizquel, lo cual está terminantemente prohibido, so pena de cancelación del documento y expulsión del infractor. No le hicieron nada. Pero a uno sí lo empujan y lo maltratan en el cumplimiento del deber. 
¿Cuál es la razón de fondo para mantener los clubhouses cerrados a cal y canto? El temor a la reacción de los peloteros, que son los que reglamentan la cobertura de los medios.  Para ellos, su clubhouse de la LVBP es una zona de distensión, una cuna con mosquitero para guarecerse de las “picaduras” de la prensa sin pagar la cuota de impopularidad por negarse, cara a cara, a dar una entrevista. Ese status quo es perfecto para ellos, porque ni siquiera en Grandes Ligas pueden librarse del escrutinio del “cuarto poder”. Ellos se meten allá y listo, quedan fuera del alcance de la opinión pública. Repito, no son todos, pero es una actitud bastante extendida en ese gremio. Los equipos deben ponerse por encima de eso. Como siempre repite Luis Ávila: nadie está por encima de la institución.  Si en MLB hubieran sucumbido ante la resistencia de los peloteros al ingreso de mujeres periodistas al  vestuario, grandes talentos como Amy Nelson no podrían deleitarnos con sus notas. MLB dejó claro quién mandaba. La LVBP debe hacer otro tanto, por más que tenga menos poder. 
Ojo, no se trata de exigir libertinaje ni de reclamar alfombra roja. No. El que se mete a periodista debe saber que el papel de intruso viene incluido en el paquete.  Solo invoco el derecho a la información consagrado en la Constitución de la República y en los tratados internacionales. Así uno sea persona non grata es nuestra obligación contar la noticia. Así lo seguiremos haciendo, con “abnegación  mística y profesionalismo”, como dicen los avisos de felicitación del Día del Periodista.  
PD
Disculpen esta nota tipo Calimero. Tengo por norma no escribir sobre nuestro oficio porque estoy convencido de que a la gente le importa un pepino cómo  hacemos el trabajo y de qué manera llegamos a la noticia, sino la noticia en sí. Detesto el pontificado sobre periodismo fuera de las aulas. Que conste que solo lo hago con el salvoconducto que da el Día del Periodista, el único en el que somos nosotros los protagonistas. Pero al final este problema sí le concierne a ud, lector. Porque toda restricción a nuestro trabajo es una sustracción que se le hace a la calidad de la información que lee. Cuando discriminan a la prensa escrita se menosprecia también a sus lectores, que se cuentan por miles.
No me hago ilusiones de que estas líneas tengan algún efecto positivo. Me conformo con que al menos sirva para que no desmejoren todavía más nuestras condiciones de trabajo.






  

jueves, 21 de junio de 2012

La Guaira traza vías alternas ante potencial ausencia de Gregor Blanco



CARLOS VALMORE RODRÍGUEZ


Por primera vez en seis años, La Guaira tiene que pensarse sin Gregor
Blanco de principio a fin.
Mientras el resto de los mortales del beisbol venezolano debía ir hasta Andrómeda en busca de un jardinero central y un primer bate, los escualos tenían despejada esa X. Pero este año será diferente: cuando el “Tiburón blanco” sacó su aleta dorsal frente a las costas de California, los ejecutivos
del club varguense comprendieron que ese lujo que se daban de contar
con el mejor pelotero de la liga a partir de la mitad inicial del calendario ya
está fuera de su alcance.
Blanco juega casi a diario con unos Gigantes de San Francisco con aspiraciones de postemporada, de manera que todo apunta a que la máxima figura de los litoralenses se ausentará, por lo menos, para la primera parte de la campaña. “No estamos haciendo planes con él”, subrayó una fuente oficial de los costeños.
Es menester, entonces, trazar una o más vías alternas. Y ya hay algunas en estudio. La primera de ellas pasa por Rafael “Balita” Ortega, que a sus 21 años de edad juega en la división A fuerte de los Rockies de Colorado. Un oficial de
los Tiburones comentó que ya están adelantadas las conversaciones para que “Balita” se sume al pelotón de Marco Davalillo lo antes posible. En 231 turnos, el anzoatiguense batea para .286, con 13 bases robadas. David Paisano le
serviría de escolta.
La otra opción que se maneja es importar un guardabosques central, que de paso tenga aptitudes de primer bate. La última vez que La Guaira arrancó con un centerfielder extranjero fue en la contienda 2006-2007, cuando la gerencia trajo al entonces prospecto de los Medias Blancas de Chicago, Brian Anderson. En la 2007-2008 también vio acción Ben Harrison, pero ya Blanco era el amo de la posición.

SOLUCIONES EN LA RECEPTORÍA
Otra pieza clave en la exitosa temporada que tuvieron los Tiburones en la
2011-2012, Héctor Sánchez, tampoco está en los planes iniciales de La
Guaira. El aragüeño es el segundo catcher de los Gigantes y el gabinete guairista sabe que su presencia es incierta.
Lo mismo pasa con Salvador Pérez, el careta de los Reales de Kansas City. Los monarcas no están ganados a la idea de que Pérez, que está terminando su rehabilitación tras romperse los meniscos laterales de la rodilla izquierda, juegue en Venezuela. ¿Alternativas? Rossmel Pérez (.238 de average y .327 de OBP en la AA de los Cascabeles de Arizona) y el curtido Edwin Bellrín.
En La Guaira tampoco se hacen ilusiones con los pitchers grandeligas
Henderson Álvarez y Jeanmar Gómez, que forman parte de la rotación de abridores de sus respectivos elencos, Azulejos de Toronto e Indios de Cleveland. A quien sí esperan desde temprano es al capitán del equipo, Oscar Salazar. Está en Japón, pero en ligas menores.