sábado, 16 de marzo de 2013

Tres coronas, la misma persona

 
Miguel Cabrera dice que toda la exposición adicional que tuvo ante los medios y la afición luego de ganar la Triple Corona de bateo le hicieron sentir una responsabilidad mayor. "Y más compromiso", agrega. "Para mí fue un receso de temporada bastante ocupado y traté de estar lo más calmado que pude y disfrutar cada momento". No obstante, asegura que ningún premio lo ha hecho cambiar su relación con quienes lo rodean. "Sigue siendo la misma", dice. "Me siento igual y la gente me sigue tratando igual. Nada ha cambiado en relación a como era antes".
Cerca de una decena de compañeros de Cabrera fueron consultados sobre si el Más Valioso transformó al hombre en alguien que no era. Y sí, cambió. Para mejor, según dicen. "Él siempre ha hablado con uno, pero ahora habla más, te da más consejos", sostiene el lanzador venezolano José Ortega, mientras que Hernán Pérez subraya que "el Más Valioso no lo hizo creerse más que los demás. Ahora más bien habla más con los novatos, está todavía más pendiente". Avisaíl García, cuyo parecido con el slugger es notable, es otro que percibe que toda la fama y la gloria que invadieron a Cabrera en 2012 no hicieron sino mejorar su calidad humana. "Si antes era pegado conmigo ahora lo está como el triple", acota. "Me ha enseñado, me da consejos. Como él, no he visto ninguno. Él está en el tope entre los mejores del mundo y es tremenda persona". Para Joaquín Benoit, no hay razón para pensar que el éxito vaya a cambiar a Miguel Cabrera. "Tener buenas temporadas ya es una costumbre para él, y esto no lo va a cambiar".
"Cuando alguien es buena persona, esas cosas no te cambian, y él es un buen tipo", piensa Torii Hunter. "Si eres un mal tipo, siempre lo serás. Eso no va a cambiar. Porque los peloteros, primero que nada, son personas, así que eres quien eres".

La bisagra de los 30

A los casi 30 años de edad, Miguel Cabrera se encuentra en la cima de su carrera, pero se acercan los tiempos en los cuales habrá de prodigarse para poder mantenerse en las alturas. " A los 30 es todavía muy joven. Así que viendo más adelante en el camino, hay que ver el gran ejemplo que es Torii Hunter", reflexionó el mánager Jim Leyland. "Todo el mundo, cuando la edad empieza a hacer mella, tiene que trabajar un poco más duro para mantenerse. Mira a Hunter, pensarías que es más joven porque ha hecho un gran trabajo manteniendo su cuerpo. Eso pasa con cualquiera. Y en algún punto en la carrera de Miguel tendrá que asegurarse de mantener su trabajo alto para que pueda jugar con la calidad con la que quiere jugar. Y pienso que puede hacerlo. Se ve grandioso".
Para Dave Dombrowski, el máximo ejecutivo de los Tigres de Detroit, Cabrera logrará hacerle frente al tiempo y su ajuste de cuentas. "Ha hecho un gran trabajo poniéndose en forma y creo que está en una posición en la que desea muchísimo ser un pelotero de Grandes Ligas por mucho tiempo y también sabe, no que sea viejo, porque no lo es, que cuando empiezas a llegar al final de los 20 y pisar los 30 necesitas mantener tu trabajo de acondicionamiento, porque es un proceso natural y hay que trabajar más. No sé si eso es lo que lo motiva, pero ha trabajado fuerte. Él quiere jugar pelota por mucho, mucho tiempo".

Cabrera: Un bateador de etiqueta

CarlosValmore Rodríguez
Lakeland
Fue volver Miguel Cabrera del Clásico Mundial y encender el aspersor en el estadio Joker Merchant, reducto primaveral de los Tigres de Detroit. Regó de líneas la práctica y luego sacó la bola sin transpirar contra un infortunado pitcher universitario que en mala hora topó de frente con el más feroz depredador del beisbol.
El primer toletero triplecoronado en las Grandes Ligas desde hace casi medio siglo regresó al spring training como lo que es: un bateador de etiqueta. Y de impecable frac preside la guía de medios de su equipo. El Más Valioso de la Liga Americana en 2012 quiere verse aún más elegante en 2013."Yo estoy aquí para seguir mejorando. Siempre lo he dicho", asegura el slugger maracayero, que este año cumple su primera década disparando a discreción en las mayores.
Nadie esperaba tan pronto a Cabrera en Lakeland, pero todos, del gerente general para abajo, se regocijaron por su repatriación inmediata. "Comprendo lo del Clásico Mundial, pero es bueno tenerlo de regreso rápido y sano", dijo sardónicamente Dave Dombrowski, el hombre que teje los hilos en Detroit. Austin Jackson, quien le adeuda al venezolano varias de las 103 carreras que anotó el año pasado, mostró su júbilo de manera poco convencional: improvisó con el gigante maracayero, en pleno clubhouse, un combate simulado de lucha libre, que aquí sí tuvo rating. "Dale un beso", le gritó uno de sus camaradas al bicampeón bate del nuevo circuito mientras los gladiadores forcejeaban sobre la alfombra del camerino.
"Da lástima verlo salir del Clásico, pero es bueno tenerlo de vuelta porque es nuestro mejor bateador. Es positivo tener a todo al equipo junto", indicó Jackson, mientras que el relevista Joaquín Benoit todavía goza con el turno que tuvo Cabrera en el CMB contra su compañero de divisa, el bombero dominicano Octavio Dotel. "Dotel no le tiró ni un strike", se burló Benoit, quisqueyano también. "Estamos esperando que llegue para ver qué dice". Prince Fielder, socio del paleador derecho en la mitad del lineup de los campeones de la Liga Americana, no le desea mal a nadie, pero quiere que su negocio prospere. "Sé que quería ganar el Clásico, pero es grandioso que esté de nuevo acá", precisa el cañonero zurdo.
Torii Hunter, que apenas si ha jugado con Cabrera a partir de esta primavera, aguardaba por él para contemplar en primera fila todo su arsenal. Como lo ve Hunter, es asunto de prioridades. "Uno odia ver que perdieran tan rápido, pero lo más importante es lo más importante y eso es ganar la Serie Mundial", deslizó el outfielder de 37 años de edad. "Así que estamos felices de tenerlo de vuelta y crear esa química: saber qué está haciendo, qué le gusta, qué hace, si le agrada que robe cuando él esté bateando, cosas así. Quiero ver cómo jala la pelota, qué pitcheos toma. Será grandioso verlo de cerca".
El soñador
Cabrera, campeón bate, jonronero e impulsor en 2012, encontró todo en su sitio luego de hacer ese violento giro en U desde la tórrida San Juan hasta una helada Lakeland. Ante la fatalidad, resignación. Venezuela fue inhumada en Puerto Rico y ahora son los Tigres su único desvelo. Ha vuelto a la calma, al gradualismo del spring training, que contrasta con la "corredera" del Clásico. "No queríamos volver tan temprano", lamenta el antesalista de los Tigres. "Estábamos preparados para llegar lo más lejos que pudiéramos, pero ya estamos con el equipo otra vez. Ahora, a prepararse para la temporada. Esto es algo diferente, pues estoy tratando de entrar al grupo de nuevo para salir a jugar lo más posible. Ellos están contentos de que estemos de vuelta".
Afirma Cabrera que ir al Clásico no le significó mayor retraso en la marcha hacia el partido inaugural de MLB, que ya se aproxima. "No afectó mi preparación porque estábamos listos para esa competencia", sentencia. "Allá seguimos haciendo nuestra rutina de pesas, de correr, de todo. Ahora ya estoy enfocado en la temporada una vez más".
Una temporada en la que Cabrera va por más. ¿Pero se puede seguir escalando después de ser el primer triplecoronado en las Grandes Ligas en 45 años, ganar el Más Valioso, el Hank Aaron, el Jugador del Año, el Bate de Plata? ¿Qué se hicieron Isaac Newton y su Ley de la Gravitación Universal? ¿No es el Miguel Cabrera del año pasado el tipo de pelotero que él mismo siempre soñó ser? "Todavía sigo soñando", es enfático el maracayero, único venezolano que ha ganado dos títulos de bateo en la gran carpa y el trofeo al Más Valioso de su conferencia. "Quiero seguir jugando muchos años en Grandes Ligas, mantenerme en este juego y ser consistente. Quisiera seguir haciendo eso y no dejar de soñar para tener una buena carrera. No sé si voy a jugar hasta los 40 o los 45. Uno solo vive año a año, día a día. Mientras Dios me dé vida y salud espero continuar en el terreno. Yo pienso que esa es la clave de este juego, tratar de mejorar a la defensiva y a la ofensiva y buscar la manera de ayudar al equipo a ganar".
Con Cabrera, todo es posible
A sus compañeros en los Tigres no les sorprendería que Miguel Cabrera eleve más la vara. "Es muy posible porque es un triple coronado. Si alguien puede mejorar es un triple coronado", asevera Prince Fielder con dejo de admiración. "Es un gran jugador y todavía es joven, así que creo que puede mejorar, así sea difícil de creer". "Es tan buen bateador que puede crecer cada año", añade Torii Hunter. "Si (Austin) Jackson y yo estamos en base posiblemente pueda tener un año superior. El muchacho puede batear, todos lo sabemos. Me gusta eso de que quiere mejorar año a año sin importar lo que hizo la temporada anterior". Para Austin Jackson, ese constante deseo de superación es lo que hace de Miguel Cabrera el súper bateador que es. "Yo creo que uno debe tener esa mentalidad", lo pone Jackson de ejemplo. "No quieres retroceder, quieres mejorar, y creo que eso es parte de lo que lo hace tan bueno. Nunca está satisfecho a pesar de lo bueno que es".
"Sería una cosa injusta si bateara más de lo que ya batea", ironizó el infielder Johnny Peralta. "Mejor de lo que es yo creo que es imposible, porque es uno de los mejores que he visto en la pelota. Aunque sí puede subir más su average. Es un toletero completo y no tiene que importarle si batea más o menos".
El mánager Jim Leyland no necesita un Cabrera mejor. Con el de 2012 se sirve y se da el vuelto. "¿Puede mejorar? No lo sé", dice. "Si batea cuatro puntos menos con cuatro jonrones menos ¿le fue peor? No lo vemos así. Si da un poco más y gana la Triple Corona, eso sería muy difícil. Creo que algunas veces pones la vara muy alta. Hay que entender la realidad de todo esto: lo que hizo es muy difícil de lograr".
Tan difícil como hacer todo lo conseguido por Miguel Cabrera sin haber cumplido los 30 años de edad. "Es impresionante. No escuchas mucho esos casos", comenta Hunter, quien habla por experiencia propia. "Mucha gente pasa años sin ir a la Serie Mundial. Esta será mi 17ma temporada y nunca he ido. Él sabe lo que se necesita, es un tipo súper talentoso y quiero ver cómo es esto de jugar con él. Sé que tiene ese espíritu ganador".
Pero si algo descompone al jonronero venezolano es que le pregunten por la dimensión histórica de sus números. "No es tiempo de sentarse a ver todo lo que uno ha hecho", expone. "Yo estoy aquí para seguir mejorando, siempre lo he dicho. Para tratar de ayudar a mi equipo a ganar. En eso es en lo que estoy más enfocado yo. Al final de la carrera uno verá lo que se hizo, pero yo lo que busco es consistencia para ganar. No estoy aquí para ver números personales, lo que uno hace individualmente. Este no es un juego de una sola persona, sino un deporte colectivo".
Por eso, hacer una retrospectiva hacia el novatico que ganó la Serie Mundial de 2003 desde el pedestal de 2013 es inoficioso para él. "Yo no pienso en nada de eso ahorita", reitera. "Estoy enfocado en jugar mi pelota e ir al terreno de juego. No vivo de cómo estaba yo hace diez años, sino cómo es el presente para tratar de hacer mi trabajo. No tengo tiempo para pensar en ese tipo de cosas, solo para ir al terreno a ayudar a mi equipo. Eso me mantiene enfocado".
Pero aunque él no quiera reparar en esas vistas panorámicas, su entorno sí lo hace. "Es impresionante", piensa Austin Jackson. "Es uno de los mejores y creo que seguirá mejorando. Vive sorprendiendo gente, aunque no a nosotros, porque sabemos de qué es capaz. Creo que otra de las cosas que lo hace tan bueno es que no se mete en slumps por mucho tiempo. Un par de juegos y ese ajusta. Por eso es quien es".
"Espero que todo nos salga mejor que el año pasado", prepara Cabrera la percha para lo que promete ser la gran gala de 2013. Otra más.
 

domingo, 10 de marzo de 2013

Una decepción de tamaño Mundial



Carlos Valmore Rodríguez
San Juan
Anoche le dieron jaque mate pastor a Venezuela, un gran maestro del beisbol. En dos jugadas levantaron de la mesa a un equipo que venía a coronarse en el Clásico Mundial y se despide con la peor actuación de la Vinotinto en la breve historia de esta competición. Esto es el Apocalipsis,  otro luto nacional, indefinido, para los amantes de la pelota  en el país.  "Todavía no lo creo. No estaba en los planes", dijo el mánager Luis Sojo, triste por esta nueva desilusión de la que es rostro visible.  
16 grandeligas en ejercicio estarán mañana de vuelta a sus equipos. Los esperaban dentro de dos semanas.
La derrota por 6-3 ayer ante Puerto Rico sentenció a Venezuela a la pena capital luego de un juicio sumarísimo que duró 48 horas. Representa el que tal vez sea el mayor descalabro en  la historia deportiva del país, porque nunca fue tan abismal la brecha entre metas y  resultados. Por eso,  profunda es la decepción, honda la pena. Hoy hay una nación inconsolable, frustrada y colérica, porque pidió triunfo y se le sirvió fracaso. 
El primer tercio de juego que lanzó Carlos Zambrano invitaba a ilusionarse. Nueve hombres, nueve outs. En esa parte, "El Toro" se portó.  Repentinamente, como revientan los aguaceros en el trópico, se desorientó en el cuarto. Ángel Pagán le abrió con doble, pero Miguel Cabrera lo encerró entre primera y segunda luego de un rolling de Irving Falú para el primer out. Ante el grandeliga Alex Ríos, Zambrano reclamó un ponche, pero no se lo dieron y se enojó. En cambio hubo boleto, wild y pasaporte a Yadier Molina para llenar las bases. A esa altura, el diestro ya había hecho 63 envíos y le tocaba salir. Sojo llamó a Enrique González, "un caballito de batalla", a decir del mánager. Pero llegó Mike Avilés, y con sencillo productor de par de carreras empató el juego a dos y sembró las semillas de la angustia en un equipo que no tenía mañana, como en efecto no lo tuvo.
Y no lo tuvo porque Venezuela no le dio a la pelota. Sencillo. En la alineación hay dos campeones de bateo, un triplecoronado, tres MVP, tres Bates de Plata, seis tipos que han bateado .300 en temporadas de las Grandes Ligas. "Pero en el Clásico no se gana con Guantes de Oro ni Bates de Plata", Miguel Cabrera dixit. Y el hecho cierto, incontrovertible, testarudo, es que todos esos All Star, todos esos temibles y probados artilleros en la pelota más exigente que existe, anotaron seis carreras en los primeros dos partidos (solo por encima de Australia y España), dieron trece hits y ligaron para .200. Únicamente Australia y  Taiwán promediaron menos que unos paleadores que entre todos golpean para más de .290 de por vida en las mayores. Miguel Cabrera, Pablo Sandoval y Carlos González, los tres del medio del lineup, se combinaron para chocar de 24-4 (.166) con tres remolcadas -todas del Panda- y más de una decena de compañeros dejados en base. El machucón al pitcher con el que se despidió el Más Valioso de la Liga Americana y primer triplecoronado en casi medio siglo fue la metáfora de todo un plantel. Con el tiempo, seguro se habrían ajustado. Pero aquí, en el Clásico, no lo hay. Es muerte súbita y muerte fue.
Así pasó contra Dominicana primero y contra Puerto Rico ayer. Nelson Figueroa, un hombre de 38 años de edad que no logró ser figura en MLB, solo flejó en el tercero cuando permitió doble de Omar Infante,  sencillo productor de Marco Scutaro, golpeó a Asdrúbal Cabrera y aceptó tubey impulsor de Sandoval. Era una entrada prometedora, pero Asdrúbal fue out en home cuando trataba de engomarse con el doblete de Sandoval y la cuenta del inning quedó en dos. Y el score de Venezuela permanecería inalterado hasta el noveno, cuando hubo una tardía e insuficiente reacción. Entre el cuarto y el octavo, Venezuela no pudo darle hit ni al veterano Figueroa ni al prospecto Giovanni Soto, que retiró a ocho de los diez a los cuales se midió. Sojo pidió todo el crédito para ambos.
El pitcheo tampoco respondió. Ni el jueves ni anoche. A Zambrano le hicieron dos en 3.2. A Henderson Álvarez le agregaron  tres en cinco entradas.  La primera fue en el quinto, cuando Puerto Rico tomó el mando de la pizarra por 3-2 gracias a boleto a Martín Maldonado, sacrificio de Andy González y obús impulsor de Ángel Pagán. Y luego sucedió el racimo de tres en el octavo, cuando se terminó por escribir la nota necrológica de una selección que vino a ser campeona.   
Todo empezó con un bolazo de Henderson, habitualmente un pitcher controlado, a la humanidad de Alex Ríos. De inmediato, Carlos Beltrán tronó indetenible y quedaron hombres en primera y segunda. Y para que le salvara la vida, Sojo tomó la decisión de convocar al home a Juan Rincón, un veterano de diez años en las Grandes Ligas, pero que no está en el sistema MLB actualmente y quien entró en el roster ante la coyuntura de la lesión de José Mijares.  Rincón recibió hit de Yadier Molina y elevado de sacrificio de Avilés para un 4-2 que se hacía pesado. Y eso que aún no llegaba la lápida: el tubeyote con el que el "Wuicho" Figueroa, de 39 años de edad, saludó a Francisco Rodríguez para poner el pleito 6-2.      
Aquí, en el Hiram Bithorn de San Juan, expiró Venezuela  en el Clásico de 2006 al perder con República Dominicana.  Pero esto es peor que el fracaso de 2006.  Hace siete años, a Venezuela la eliminaron en segunda ronda y el verdugo fue el de siempre: República Dominicana. Esta vez la Vinotinto baja al sepulcro en el segundo partido y contra Puerto Rico,  una fuerza en contracción que demostró que jugar bien al beisbol dos noches seguidas alcanza para seguir respirando.
El fracaso duele, pero mañana saldrá el sol.
La clave
El relevo de Giovanni Soto: tres entradas casi inmaculadas entre el quinto y el séptimo que aplanaron a una Venezuela que venía de hacer dos carreras. Sin mucha velocidad, pero sí mucha colocación de sus envíos rompientes, Soto, un pitcher AA, dejó mudos a los grandeligas criollos, que se fueron de 9-0 contra el zurdo.
La figura
José Wuicho Figueroa
Cuando vino de emergente por Andy González en el octavo, todavía había juego, pues el marcador estaba 4-2. Pero su tiza a lo profundo del right contra Francisco Rodríguez bajó la santamaría. A los 39 años de edad, Figueroa sigue repartiendo líneas hasta en un torneo que congrega a astros de las Grandes Ligas
La decisión
Sojo pudo haber traído en ese crucial octavo episodio a Ronald Belisario, que tuvo casi 30 holds en Grandes Ligas en 2012. Con hombres en primera y segunda, el sinker mortal del taponero de los Dodgers podía inducir un dobleplay salvador que le diera un último chance a la ofensiva. Pero vino Juan Rincón, quien no pudo evitar que los dos corredores que heredó terminaran en el home.
Qué le funcionó a Venezuela
La defensiva, que estuvo a la altura
Martín Prado, que duplicó
César Jiménez, que sacó un buen out en el octavo
Qué le falló
Casi toda su alineación, en especial el centro de ella. Entre Miguel Cabrera, Pablo Sandoval y Carlos González se fueron de 11-2, con un flete
El pitcheo, que en los dos primeros partidos de Venezuela dejó EFE de 7.41, una de las más altas del torneo hasta ahora.
Por qué está eliminada Venezuela
Porque con 0-2 ya no puede alcanzar a Dominicana y Puerto Rico, que tienen 2-0. 
     

lunes, 4 de marzo de 2013

El Gocho:el hombre a seguir


Carlos Valmore Rodríguez
Port Saint Lucie
Los Mets de Nueva York han cambiado radicalmente desde la llegada de Johan Santana hasta nuestros días. Aquel equipo millonario, contendor, con más estrellas que en el cielo, pero fracasado a fin de cuentas, fue desmontado por Sandy Alderson desde la gerencia general y construido de nuevo con materia prima nueva. Tipos como Santana y David Wright son los únicos vestigios de aquel estacionamiento de limosinas. Luego son los líderes naturales de los jóvenes en gestación.

" Yo tengo tiempo aquí y sé que tenemos un buen grupo de peloteros jóvenes",  admite Wright  la situación.  "Johan y yo, espero, podemos ser buenos líderes para ellos. Depende de nosotros dos tratar de proveerlos de esa veteranía y ese liderazgo y liderar con el ejemplo".  Por eso, dice el zurdo Pedro Feliciano, es valiosísimo el espíritu festivo con el que Santana ha tomado su lenta  recuperación.  "El novato sigue al veterano", es la consigna del bombero boricua. "Si decaemos, el novato se da cuenta. En cambio así, tendrán que decir: si él, que lleva tanto tiempo, trabaja así, yo con más razón debo hacerlo. Y así crece más rápido".

Es evidente que Santana es la osa mayor de los aprendices de los Mets.  "Es una persona que ha pasado por muchas cosas, entre ellas ser el único del pueblo en el que nació que pudo triunfar en el beisbol", opina el infielder dominicano Jordany Valdespín, que era menor de edad cuando El Gocho ganó su primer Cy Young, en 2004.  "Para mí es un gran ser humano. A través de él he aprendido cosas del beisbol de las Grandes Ligas que no sabía. Él es veterano, sabe lo que el pelotero joven debe hacer. Si no sabes algo, o quieres hacer algo, le preguntas: ¿puedo hacer esto? Él te dice las consecuencias de que lo hagas, o no lo hagas y lo que va a pasar.  Uno le agradece a personas como él, que han pasado por tantas dificultades para conseguir todo lo que  han deseado.  Para mí es más que un líder. Es la figura de los pitchers, la que representa al equipo".

Wilmer Flores, paisano de Santana y que irá a ligas menores al término del spring training, siente suficiente confianza con el as del club como para hacerle preguntas en pleno juego de pretemporada. "Yo le pregunto durante el partido qué lanzaría él en esta situación, qué cree él que el bateador está buscando. Son cosas pequeñas, pero grandes a la larga. Santana es un tipo humilde a pesar de ser una súper estrella. Siempre nos ayuda en todo lo que necesitamos. Es un guerrero pitcheando y por eso es tan bueno".

"Nadie aquí te puede hablar mal de Santana", complementa el mirandino Wilfredo Tovar, infielder que en Venezuela milita en los Navegantes del Magallanes, precisamente el equipo nacional del astro andino.  "Le tengo respeto porque es humilde y te dice las cosas. Es como un líder. Trabaja fuerte, siempre habla con todo el mundo. Echa broma y a la vez es serio. Tu lo  ves y dices: oh, Santana".  

Santana, a sus casi 34 años de edad (los cumple esta primavera) entiende su rol de tutor como algo natural. "Aquí hay muchachos con disposición a hacer las cosas bien. Yo les digo los bebés",  cuenta el zurdo. "Primero Rubén Tejada, que era bebé. Ahora Tovar y Flores. Con Tovar si estoy a la altura (es bastante bajito), pero Flores es un bebé más grande que uno. Estos muchachos (los venezolanos) están aprendiendo, viendo cómo son las cosas, ajustando. Lo importante es que saquen provecho. Son muy tranquilos. Ni los ves, ni los escuchas, pero quieren hacer las cosas bien. Ahora están en todos los viajes del equipo y eso es parte del proceso. Ojalá que nos representen bien".

"Son muchachos con hambre, que quieren estar allí",  se explaya. "La mezcla de juventud y experiencia es perfecta. Si las pones juntas, hay muchas posibilidades de tener éxito. El equipo ha cambiado mucho, es verdad. Pero lo más importante es que se ha fortalecido desde abajo, desde las ligas menores. Eso es lo que va a ayudar a que este equipo tenga éxito. Cuando alguien con experiencia se lesione podrá ser remplazado por un joven que viene bajo el mismo sistema. Eso no lo había aquí antes. Cuando un pelotero se lesionaba  no había forma de sustituirlo y la cosa se complicaba. ¿Qué va a pasar ahora? Eso no lo sé, pero lo importante es que se aprenda al máximo. Algunos peloteros ya van mostrando esa experiencia, uno la va viendo. Esperemos que este año eso haga diferencia".

El ambiente, claro está, es diferente en relación a cuando los astros iluminaban el clubhouse. "Anteriormente todo el mundo compartía y estaba todo bien", apostilla. "Hoy en día estamos en un rol como de mentores, enseñando, pero al mismo tiempo es bueno cuando ves a jóvenes preguntando porque de verdad quieren saber cómo son las cosas y mejorar. Es interesante y estoy súper contento con eso. Aquí somos un equipo y todo el tiempo uno aprende algo. No lo asumo como una responsabilidad. Somos compañeros, estamos en esto juntos y lo queremos hacer de la mejor manera. Uno quiere compartir lo que uno sabe porque el éxito de ellos es el éxito de uno y el éxito de uno es el éxito de ellos".

Proclama de Santana: "Yo no me rindo"


Carlos Valmore Rodríguez

Port Saint Lucie

Al brazo de Johan Santana todavía le faltan fuerzas. A su voluntad, le sobran. Cuatro años  en el subibajas de las lesiones no lo han hecho desmayar y su espíritu se yergue incólume: "Yo no me rindo". Un manifiesto de cuatro palabras.  Ante ustedes, Santana, el capitán de su alma.

Un lanzador sano en casi todo su trayecto por Grandes Ligas, el merideño enlazó cinco temporadas seguidas de doscientos innings entre 2004 y 2008, lapso dentro del cual promedió 229 entradas anuales, ganó dos lideratos  del departamento y se hizo el mejor monticulista del juego. Llegaron los quebrantos y de 2009 a 2012 cayó a 120 episodios por cada campaña, básicamente porque en ese tramo no completó ninguna  y una se la perdió entera.

120 capítulos por certamen están bien para un pitcher  a medio tiempo en el circo máximo, no para el ganador de dos Cy Young. Desde 2009 siempre ha terminado en lista de incapacitados, lo operaron un par de veces y tuvo una larga convalecencia  mientras sanaba la delicada cápsula del hombro izquierdo que, cuando se daña, acaba carreras.  Pero no la de Santana. Retador, se empecina en continuar y  divertirse.  "A mí no me sorprende eso", interviene su compañero de equipo David Wright, el rostro de los Mets de Nueva York .  "No me sorprende porque Johan es una buena persona. Alguien buena gente  es capaz de divertirte sin importar lo que pase, de echar broma en el clubhouse. Y ese es él. No importa si está lanzando bien o mal, si está lesionado o sano. Siempre está de buen ánimo y positivo aquí adentro".

Hasta en las rutinas más sosas, el tovareño se la pasa bien en el Tradition Field, guarnición primaveral de los Mets en Port Saint Lucie, Florida.  El sábado, en una mañana muy fría en la que provocaba quedarse en casa embojotado, Santana se recreaba lanzando largo, que no es otra cosa que intercambiar disparos con otro compañero sobre terreno plano y a una distancia variable. No hay partido, ni bateador, ni lomita  tan siquiera. La adrenalina se va de licencia en la tediosa sesión, pero de momento el hombro da es para eso. Con todo,  el venezolano sacaba ánimos para jugar a fusilar con la pelota a un fotógrafo y lanzársela tipo granada a su coach de bullpen, que huye y se oculta tras un muro. El beisbol le gusta tanto que hasta a semejante bodrio le haya el encanto.  Otro estaría preocupado y hasta malhumorado por volver a la misma página de la primavera de 2012, cuando lanzar, que es lo suyo, era una noticia. "Siempre está positivo y pensando que todo saldrá bien", observa desde su juventud el prospecto venezolano Wilmer Flores. 

"Yo no me rindo",  jura Santana. "El día que deje el beisbol lo dejaré habiendo hecho de todo, sin arrepentirme de lo que hice en el terreno. Cada vez que uno tiene la oportunidad de ponerse un uniforme y de salir a un terreno debe dar gracias y a la vez aprovecharlo al máximo. A veces los jugadores no se dan cuenta de eso. Creen que esto es eterno, que van a estar aquí toda la vida. Se creen indestructibles cuando solo se necesita una lesión o un mal año para que todo cambie".

Para animarse, Santana hace regresiones temporales que lo llevan de vuelta a los momentos en los que el beisbol era juego y nada más que juego. Claro está, se divierte. "Nunca se me ha olvidado que salí de Tovar, que iba al estadio Julio Santana con mis amigos", cuenta.  "Hay veces en las que, estando en los mejores estadios y en el mejor beisbol del mundo, llevas tu mente a esos momentos bonitos. Se trata de disfrutar el tener la dicha de ponerme un uniforme de Grandes Ligas,  disfrutar al máximo el tiempo que uno tiene aquí, sea uno, diez o veinte años de carrera. Porque en una vida ese tiempo es corto".

Santana se coloca en medio del jardín izquierdo y hace blanco en el guante del serpentinero boricua Pedro Feliciano, parado sobre la raya del left. La pelota viene y va mientras Ricky Bones, coach de bullpen, canta y mira. La única variación del ejercicio ocurre cuando Bones y Feliciano le piden que dispare sin impulso, con los pies clavados en un mismo punto.

Qué fastidio. Y Santana tiene el tupé de reírse, aún sabiendo que enfrentar bateadores, como ya lo hacen sus colegas, quedó postergado porque el brazo tiene poca batería.  

 "Es un spring training más prolongado por el Clásico Mundial. Me estoy enfocando en fortalecer el hombro y para eso hay que lanzar largo", explica.  "Yo prefiero lanzar largo que desde el montículo para fortalecer el brazo. El ángulo de lanzar cambia totalmente cuando estás en el montículo. Son muchos músculos alrededor del hombro y se están aclimatando".

"Lo más difícil es no compartir la parte de los juegos y del dugout",  reconoce. "Pero depende de cómo lo lleves. Una rehabilitación puede ser tan aburrida como emocionante. Si dejas que todo se vuelva monótono, a lo mejor te aburres. Pero si buscas la manera de divertirte, de sacarle provecho, de saber que no es nada más tu hombro, sino tu cuerpo completo el que tiene que actuar, entonces será un trabajo integral y sabes que vas a estar bien". 

En esa batalla contra las lesiones, en el codo y en el hombro, se le ha ido buena parte del tiempo con los Mets, el club al que llegó en 2008 como el Moisés que llevaría a la novena a la tierra prometida: la Serie Mundial. Él reconoce que ha sido difícil,  mas, como de costumbre, realza lo bueno. "Ha sido una trayectoria de muchos altos y bajos. De cosas buenas y cosas no tan buenas", reflexiona.  "No se ha conseguido lo que se quiso, que era llegar a los playoffs y ganar un campeonato. Hemos pasado por muchas cosas y las lesiones han estado entre las más notorias. Pero conocer la capital del mundo, vivir en ese entorno y jugar en esa categoría te enseña mucho y te da ganas de seguir trabajando. Eso lo motiva a uno".  Y él motiva a otros.  "Es un ejemplo a seguir", asegura Jordany Valdespín, uno de los peloteros nuevos de los Mets. "A pesar de todo lo que le ha pasado siempre se ha mantenido positivo, agarrado a Dios. Y eso ha dado sus frutos".

Santana carga con alegría el karma de las lesiones, pero claro, no es masoquista.  "He sabido llevarlas, aunque espero que ya no estén más ahí",  pide. Nueva broma, esta vez con Frank Francisco, antes de despedirse con cara de quien vendió de contado. Es como si nada le marchitara la alegría. Es el dueño de su destino. "Yo he sido muy entregado a mi trabajo. Tengo pasión por lo que hago", es su explicación a todo esto.  "Disfruto lo que hago y soy feliz cuando estoy en un terreno de juego".

 

Aníbal contra Quisqueya, Zambrano contra Borinquen


Carlos Valmore Rodríguez

Palm Beach Garden, Florida  


Aníbal Sánchez, que lanzó un no hit no run en Grandes Ligas y firmó uno de los mejores contratos multinuales entre los bigleaguers venezolanos, abrirá el primer partido de la Vinotinto en el tercer Clásico Mundial de Beisbol ante República Dominicana, el 7 de marzo. Carlos Zambrano, autor de otro no hitter en las mayores, ganador de 132 partidos en el circo máximo y que llegó a ser uno de los monticulistas más remunerados del negocio, comenzará el segundo, contra Puerto Rico.

Así empezará la rotación de la selección nacional, que pudiera terminar con Henderson Álvarez como responsable del último compromiso de la ronda inicial, ante España.  

Las aperturas de Sánchez y Zambrano son las únicas certezas que transmitió el mánager Luis Sojo luego de una reunión de más de dos horas con el cuerpo técnico y el comité organizador. "Eso responde a una programación", apuntó el conductor del nueve tricolor.

El programa con Henderson Álvarez depende de la conversación que sostendrán Sojo y el coach de pitcheo, Wilson Álvarez, con el instructor de serpentineros de los Marlins de Miami, Chuck Hernández. "Hay la posibilidad de que usemos a Henderson el nueve de marzo, detrás de Carlos Zambrano, en el segundo juego, que para mí es fundamental. Los juegos dos y tres son los más importantes", explicó el timonel. "Si no, ya hablé con Henderson para que estuviera listo para el juego contra España".

¿Dónde entra Jhoulys Chacín en todo esto? Sojo aún no lo decide. "Wilson Álvarez conversó con él y está a la disposición para los primeros dos partidos. Pero eso lo hablaremos en la práctica de mañana (hoy). Estoy seguro de que van a llegar cientos de E-mails de los gerentes generales de Grandes Ligas, que se ponen necios. Pero tenemos que regirnos por eso".  Sojo adelantó también que el esquema Sánchez-Zambrano se debe repetir en la segunda etapa, lo que pudiera generar algunos ajustes en una posible semifinal o final.

¿Quién cerrará los partidos? Sojo recordó comentarios que hizo en el pasado sobre Francisco Rodríguez, en el sentido de que era su primera opción, antes que Ronald Belisario. "Tuvimos una conversación con Francisco, pero no es malo tener dos cerradores", comentó. "Va a depender mucho de cómo se vea Francisco en el primer juego de preparación". Sojo acotó que tiene planes de emplear al plusmarquista de salvados en una temporada de Grandes Ligas en los dos choques de calentamiento que tendrá Venezuela mañana y pasado mañana.

En la cumbre de anoche se habló sobre todo de pitcheo, pero no exclusivamente de él. Sojo adelantó que ya había un proyecto de lineup que no pensaba anunciar ahora "porque uno no sabe lo que puede pasar.  Ya vimos lo que ocurrió con José Mijares, que estaba en el equipo y tuvo una lesión". El petareño también clarificó que su primera opción para el jardín central era Gerardo Parra, con Carlos González en el derecho. Ahora, no es un decreto firmado, por cuanto Parra, dijo el estratega, viene del spring training con una pequeña molestia en un hombro. "No quiero que nos alarmemos con eso, porque es normal en los entrenamientos, pero igual debo hablarlo con Gerardo. Pero yo veo a Parra como el centerfielder, aunque Carlos también es excelente".  

Con respecto al shortstop, Sojo ratificó que Elvis Andrus y Asdrúbal Cabrera se alternarán. "Aunque en la semifinal y la final jugarán los que estén calientes, porque para los peloteros de Venezuela el spring training se acaba mañana (hoy). Al menos por dos semanas.  En la receptoría también habrá alternancia y lo mismo en segunda, entre Marco Scutaro y Omar Infante, "que son peloteros similares".  ¿Primera y tercera? ¿Pablo Sandoval o Miguel Cabrera? Eso se hablará hoy con Miguel Cabrera. "Él me la ha puesto fácil al declarar que jugará donde yo lo ponga, pero quiero que él me lo diga personalmente". Sojo ha dicho en el pasado que él prefiere a Sandoval en tercera y a Cabrera con el mascotín. "Aquí la mentalidad es ganar, no pensar que tú eres mi compadre".

Y ahora hay otro competidor para la antesala, como si no bastara con el Más Valioso de la Liga Americana y el mejor jugador de la Serie Mundial de 2012. Los Cascabeles de Arizona quieren que Martín Prado juegue al menos unos partidos en la esquina caliente porque allí lo ubicarán los desérticos en la temporada. Sojo no rechazó de plano la petición, pero dejó claro que prefiere a Prado en los jardines. "Yo lo voy a hablar con él, pero después de que llegan acá, esos peloteros son míos", declaró el timonel en tono de chanza. "Yo hablé con el gerente de Arizona y le dije que tenía a Cabrera y a Sandoval. '¿Qué pasa si ellos también me piden jugar tercera?', le pregunté. Se me va a crear un caos. No le descarté que de repente lo ponga en tercera y ponga a Pablo o a Miguel de designado. Igual, Prado dijo que él jugaría donde yo lo pusiera".