viernes, 15 de agosto de 2014

15 de agosto de 2004: el día que todavía no termina


Carlos Valmore Rodríguez
Todos lo presentíamos al despertarse el sol  esa diáfana mañana de domingo. El  15 de agosto de 2004 sería un día que viviría años. La calle latía con la energía de las fechas trascendentes que resisten el tiempo, marcan el presente y esculpen el porvenir. Un azul inmaculado  cobijó a miles de venezolanos que salieron tempranito a medirse el estreno de la democracia venezolana: el referéndum revocatorio presidencial. Y Hugo Chávez se sometía a la prueba reina de la  Constitución Bolivariana, su propia creación.  
Algo grande iba a pasar.  
Costó mucho llegar a ese momento: un golpe, tres paros, dos firmazos con sus respectivos reparos,  decenas de guarimbas, varios exiliados,  heridos y muertos. Pero, finalmente, llegaba la hora de contarse. Podían sentirse las pulsaciones de la historia. Yo, que trabajaba entonces en un periódico de circulación Nacional, sabía que me disponía a escribir un capítulo importante para  la República. ¿Qué sucedería? No se sabía.
Poco antes había cubierto el cierre de campaña del Sí (a favor de remover a Chávez) en la autopista Francisco Fajardo a la altura de Altamira. Había gente hasta donde alcanzaba la vista. “Que vayan preparando las comisiones de enlace”, se jactaba Carlos Valero,  encargado de organizar los actos de masa de la Coordinadora Democrática, ancestro sifrino de la MUD.  Leopoldo Puchi, secretario general del MAS y que no cupo en la tarima principal, abrigaba dudas. Solo, desapercibido, miró el atardecer teñido de multitud  con catalejo de sociólogo. “Chávez es como el marido maltratador que convence con flores  a la mujer (el país) porque es él quien le da nota a ella”, comentó.  “Y nosotros somos el tipo bueno que quiere rescatarla y le ofrece una mejor vida, pero que a ella no le gusta. Capaz  y ganamos, pero esa es la verdad”.
Las encuestas justificaban su escepticismo: las últimas que llegaron a los medios daban cuenta del avance del No, que  ganaba terreno y se posicionaba como opción de triunfo gracias al impacto social de las Misiones. Solo que los dueños de las empresas informativas no se lo advirtieron a sus usuarios, que fueron a las ánforas con la certeza de que el triunfo estaba escrito y sería aplastante.   
Debo decir que, durante buena parte del día, yo también lo creía. Me tocó hacer plantón en el Caracas Hilton, sede del comando Maisanta, como llamó Chávez al estado mayor en la llamada “Batalla de Santa Inés”.  Fui a perder el tiempo. Sacar el carómetro era inútil porque no había caras. Alguien dijo, cerca del mediodía, que Willian Lara, entonces diputado a la Asamblea Nacional, iba a traer unos exit poll. Nunca apareció. Sí me llamó la atención que, a eso de las once de la mañana, un periodista de un medio del Estado le decía a alguien por celular: “Hay que neutralizar la matriz de opinión que están poniendo a circular los escuálidos de que van ganando”. Mientras tanto, reportes provenientes de la Quinta Unidad, cuartel de la oposición, nos hablaban de jolgorio por adelantado. 
Eran alrededor de las cinco y media de la tarde cuando el Comando Maisanta se dignó a pronunciarse con voceros de segunda línea. Dieron la cara la periodista Maripili Hernández y el militar retirado Jesse Chacón Escamillo, director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel). A Maripili la conocía porque compartimos aula en una maestría en historia de la Universidad Católica Andrés Bello y por eso me atreví a preguntarle qué estaba pasando. “Ganamos”, dijo con una sonrisa poco convincente. Y el pronunciamiento ante los reporteros que vino a continuación la hizo aún menos creíble. “Le demostramos a la oposición que la Constitución existe”. “Hoy ganó la democracia”. Parecían los mensajes cifrados de un perdedor, por más que cerraron la intervención con un llamado al pueblo al Palacio de Miraflores. Aún más sintomático era el patético llamado del diputado Juan Barreto a los chavistas desde los estudios de Venezolana de Televisión: salgan, Catia todavía no ha votado.
Con esa percepción me fui del Caracas Hilton en dirección al periódico. Pero antes quería consultar con alguna fuente de la Coordinadora y llamé a Julio Borges, con quien siempre tuve un trato cordial. “Vamos ganando”, respondió a su vez el jefe de Primero Justicia, para luego añadir una intrigante coletilla: “Pero no hemos alcanzado el quórum”. El quórum es la cantidad mínima de votos necesarios para revocar al Presidente. No bastaba que el Sí fuera más que el No. Según la Carta Magna, para que un jefe de Estado sea revocado deben  sufragar en su contra tantos o más electores que los que lo respaldaron en los comicios que lo llevaron al cargo.  En el caso de Chávez, el quórum requerido era de 3.757.773 electores, que fue lo que obtuvo el gobernante en el proceso de relegitimación postconstituyente de 2000.
Me olió a gato encerrado. Con la gigantesca participación ciudadana, evidenciada en  colas de ocho horas, resultaba inverosímil que a las seis y media de la tarde la opción a la delantera no hubiera llegado a 3,7 millones en un universo de 14.037.900 convocados a decidir. ¿Cómo explicar que la opción en ventaja no hubiera completado ni siquiera el 25% de los votos emitidos a una hora cuando muchas mesas ya debían estar cerradas? “Es que hay muchos cuellos de botella”, fue la explicación de Borges. Algo no encajaba.
Y encajó menos cuando mi jefe en el diario me mandó a recorrer Catia en búsqueda de supuestos tiroteos en centros electorales iniciados por grupos de choque del chavismo. En el 23 de Enero la rumba era trancada. Cientos de hombres, mujeres y niños se volcaron a las vías con carteles del comando de Chávez. Era obvio que esa gente manejaba otra información. La misma, por cierto, que manejaban en el despacho del alcalde del municipio Libertador, Freddy Bernal, y que compartía a través de un megáfono mientras recorría la zona arriba de un camión. “La BBC de Londres nos da ganadores con 60% de los votos”, exclamaba. “Pero sigan en las colas, compatriotas. No se muevan de allí. Camaradas, vamos a llevarles frutas y bebidas a quienes aún esperan para votar”.
En el periódico llovían las versiones, ninguna coincidente. Y así pasamos al 16 de agosto sin saber si Chávez seguiría al frente o no. Para conocer un testimonio de primera mano llamé al diputado ex chavista José Luis Farías. Me dijo que no sabía nada, que estaba durmiendo. El país en ascuas y él, un dirigente político, un parlamentario muy activo, roncaba. Creo que estaba despierto y prefirió no hablar.  Avanzaban las horas y como a las dos de la mañana entró la cadena del Consejo Nacional Electoral para emitir el primer boletín a cargo de su presidente, Francisco Carrasquero. “Opción No: 59 %. Opción Sí: 40,6%”.
A los pocos minutos, Hugo Chávez salió a su balcón favorito de Miraflores a cantar a capela el Himno Nacional y rugir: “Ganó el Nooooooooooooo”. Ya se había despejado la primera incógnita: el resultado. Faltaba la segunda: si la oposición lo reconocería. A esa hora, por suponerlo de pie, localicé al diputado de Acción Democrática Edgar Zambrano. Atendió. Le pregunté si había visto el boletín del CNE. Me dijo que sí. Le repregunté qué información manejaban los observadores internacionales: la Organización de Estados Americanos, la ONU, el Centro Carter, a cuya validación condicionaba la Coordinadora su aceptación del dictamen oficial. “Tienen números parecidos a esos”, replicó con voz cavernosa.
La nota que escribí sobre el discurso de Chávez apenas si llegaría al centro de Caracas. Pero las consecuencias de lo que había sucedido en esas 24 horas alcanzarían a varias generaciones de venezolanos. Cuando salí del periódico, a las 6:00 AM, el sol había vuelto a salir. Era el nacimiento de una nueva etapa:   la de la consolidación del chavismo como hegemonía y del poder absoluto de Hugo Chávez. Esa mañana fue radiante para muchos y el inicio de una larga noche para otros, que no están seguros si amanecerá otra vez. El 15 de agosto de 2004, todavía no termina. 


lunes, 4 de noviembre de 2013

¿Una joya perdida?



Carlos Valmore Rodríguez
Solo brevemente, quería contar esta historia de mi querido pueblo, San Felipe. Hace unas semanas fue a consulta médica un venerable anciano de 87 años de edad. La doctora lo auscultó, lo interrogó y luego lo recetó. Pero había en aquel viejo un mal inadvertido por el estetoscopio.  Un dolor antiguo, macerado, que aquel hombre soportó en silencio por casi medio siglo. Hasta que ya no pudo más.
“Doctora, necesito contarle algo”.
El hombre narró que, siendo más joven, formó parte de las cuadrillas de obreros que desenterraron a San Felipe el Fuerte, una ciudad que se perdió tras ser destruida por el pavoroso terremoto del 26 de marzo de 1812, que sacudió casi todo el arco norte costero de Venezuela. Los sobrevivientes se reasentaron a pocos kilómetros, mientras el bosque engullía las ruinas y el tiempo las enterraba. Fue a finales de los setenta cuando se iniciaron los trabajos arqueológicos para dar con aquella Pompeya de las zonas equinocciales. La iglesia de Nuestra Señora de la Presentación salió a la superficie junto con su pila bautismal y los esqueletos de algunas de las cinco mil víctimas fatales de las contorsiones de la Tierra. Gracias a las manos de aquellos trabajadores, San Felipe El Fuerte viajaba por el tiempo, desde la Colonia hasta bien entrado el siglo XX.   Sus restos descansan silenciosos entre añosos samanes y  ceibas. Un pequeño museo exhibe algunas de las piezas desentrañadas y las caminerías empedradas le permiten a los sanfelipeños de hoy reencontrarse con sus orígenes.  Pero faltan cosas, y el viejo está a punto de explicar porqué.
“Nosotros conseguimos la campana de la Iglesia”, cuenta el anciano. “Era grande, pesada. Cuando la estábamos sacando, nuestro jefe nos dijo: ‘pónganla aquí, que yo me encargo. Y ustedes no han visto nada’. Se robó la campana, doctora, y nunca fui capaz de denunciarlo. Tenía que decirlo”. Y el señor sollozaba por el remordimiento contenido. Aquel consultorio era ahora un confesionario.
Desconozco si la historia contada por este caballero octogenario es cierta. Pero, de serlo, hay que buscar esa campana. Su valor histórico y patrimonial es enorme, y su significado afectivo, mayor aún.  Y tal vez así, este hombre, en su senectud, encuentre paz ante el inminente llamado de la muerte.    

martes, 8 de octubre de 2013

LVBP en cuarentena


Carlos Valmore Rodríguez
Para unos,  la vida seguirá.  Para otros,  es el Holocausto. En lo que sí coinciden la Liga y los equipos del beisbol profesional venezolano es que, a una semana del estreno de la temporada 2013-2014,  la prohibición de negociar con cualquier pelotero, criollo o importado, que esté en roster de 40 de las Grandes Ligas es un golpe antirreglamentario por parte de Major League Baseball; y también perciben que  MLB está pasando por encima del verdadero poder, que son sus clubes afiliados.  
¿Por qué? Porque los ocho conjuntos de la LVBP han negociado sin problemas la presencia de varios de esos peloteros en el próximo torneo, mientras MLB envía bandos que echan por tierra esos acuerdos bilaterales.  Por eso, Luis Ávila, presidente de los Leones del Caracas, demanda de la Confederación del Caribe una respuesta enérgica al comunicado enviado por MLB la noche del jueves, el cual dice textualmente: “Sírvase la presente como recordatorio de que, hasta el momento, todos los equipos miembros a Ligas Invernales que integran la Confederación de Beisbol Profesional del Caribe deben restringirse de manera absoluta a negociar, asegurar, asignar o confirmar la participación de cualquier jugador perteneciente a un Roster de Cuarenta (40-Man Roster), de cualquiera de las treinta (30) organizaciones que integran Major League Baseball. Esta restricción estará en efecto hasta un nuevo aviso enviado por la Oficina del Comisionado de Major League Baseball”.
Hay directivos que piensan que el campeonato, sin peloteros de roster de 40, sucumbirá tarde o temprano. “El Caribe, o se lo juega todo por los rosters de 40 o muere”, comentó uno de ellos. “Ya con el hecho de que no haya importados de roster de 40  la calidad del espectáculo hay una grave caída en la calidad del espectáculo. En este momento, los equipos no tenemos un piso sólido para poder trabajar”. Entre tanto, hay conjuntos, como Cardenales de Lara, que perciben que hay suficiente calidad y profundidad en las nóminas de la LVBP para aguantar este temporal. “Es más un golpe a nivel de promoción del espectáculo que de estructuración de los equipos”, considera Richard Gómez, gerente deportivo de los pájaros rojos. “Nosotros tenemos muchos peloteros jóvenes que no son malos, pero están como escondidos y la gente no los conoce. Podemos soltarlos en la liga a ver qué pasa. Capaz y resulta que son unos leones. Es importante que se dé a conocer al público a esos talentosos peloteros de clase A que tenemos los clubes, sobre todo los que gozan de mayor profundidad”.  
El Magallanes tiene casi un cuarto de los peloteros venezolanos que están en roster de 40 en las Grandes Ligas: 23 de cien. Solo que apenas diez de ellos efectivamente cuentan en la planificación de la nave. Lo que no quiere decir que a los turcos les resbale lo que está pasando.  “Esperamos que al final el buen juicio se imponga y se llegue a una solución”, mencionó Roberto Ferrari, directivo de los bucaneros. “El problema principal no es la importación, sino los criollos. Nosotros contamos con Robinson Chirinos, Wilfredo Tovar, Jesús Sánchez, José Ortega, Francisco Cervelli”. 
Las Águilas del Zulia solo tienen nueve jugadores criollos en roster de 40, pero su ausencia puede causar más estragos que los 23 de Magallanes. De los nueve, seis forman parte esencial del proyecto rapaz para esta campaña, entre ellos el pelotero emblema de la divisa y slugger por excelencia de este beisbol: Ernesto Mejía, quien, al igual que el catcher Sandy León y el infielder Freddy Galvis, iban a darle forma al lineup occidental desde el comienzo.  Aún así, los occidentales están en calma. “Nosotros no tenemos problemas, porque tenemos todos los permisos de las organizaciones de Grandes Ligas, que es lo que cuenta”, detalló Jorge Urribarrí, miembro del tren gerencial. En Cardenales de Lara aseguran tener permisos autorizados por escrito, entre ellos el del toletero Jesús Montero.  Caracas dice lo mismo.
En Bravos de Margarita están preocupados. Tobías Enrique Carrero, su vicepresidente, había acordado términos con tres importados de roster de 40 que ahora no puede traer, “hasta nuevo aviso”, como reza el memo de MLB. “Hay muchos planes que cambian”, expresa. “A Henry Blanco lo íbamos a tener el primer día. A Jonathan Herrera, también. Con César Hernández ya había un entendimiento con los Filis de Filadelfia y estábamos negociando lo de Wilmer Flores. Ahora, no sabemos”. 
“Aquí estábamos todos trabajando al margen de esa prohibición de MLB porque pensamos que impasse se va a solventar”,  relata un miembro de los Tiburones de La Guaira. “Pero la crisis va a estallar si el 15 de octubre todavía no hay posibilidad de contar con los roster de 40. Por ejemplo, nosotros estamos contando con Rafael “Balita” Ortega, que fue a la liga instruccional y luego venía a buscar un puesto en los jardines desde el primer día. Si para ese momento no está, entonces hay que pensar otro plan”.
“No sabemos si nos estamos ahogando en un vaso de agua o si por el contrario MLB pone en grave peligro nuestro campeonato. Creo que reina una gran confusión”, piensa Samuel Moscatel, gerente general de Caribes de Anzoátegui.  “En el comunicado de MLB no dice por ninguna parte que se refiere a criollos. Nunca he tenido que tramitar permisos de Alexi Amarista, por ejemplo”. Y nunca MLB había enviado una notificación como la del martes. Y nunca había estado tan en vilo toda la pelota invernal. Parece el momento de que el Caribe cante las 40.   






Navegantes del Magallanes

Magallaneros en roster de 40 (23)
Peloteros de roster de 40 que están en los planes del equipo (10)
Félix Doubront: está descartada su participación
José Ortega: ya está incorporado al equipo. Está llamado a ser una de las piezas importantes del bullpen
Bruce Rondón:  no va a lanzar
Francisco Martínez: El infielder forma parte de la reserva del club
José Altuve: Tiene pensado jugar hacia el final de la campaña
David Martínez: no están contando con él. Houston no quiere que lance
Pedro Hernández: no se cuenta con él. Minnesota no lo quiere pitcheando por aquí
Francisco Cervelli: Debe ser uno  de los catchers del elenco a partir de noviembre
Alberto Callaspo: Será titular en cuanto llegue, al final de la campaña 
Endy Chávez: Será jardinero regular al tocar el José Bernardo Pérez. Eso es para diciembre
Robinson Chirinos: era una de las opciones para la receptoría en la primera mitad de la contienda
Martín Pérez: Es difícil que lo dejen lanzar y la nave no lo incluye en sus planes.
Elvis Andrus: no está planteado que juegue
Miguel Montero: sería una sorpresa mayúscula si da un paso al frente
Freddy García: no se espera que juegue
Ismael Guillón: el abridor zurdo es un prospecto aún en desarrollo
Yorman Rodríguez: aún le falta recorrido al jardinero  
Jesús Sánchez: el serpentinero está en el mapa de la gerencia
Johan Santana: se recupera de una lesión y no está disponible
Wilfredo Tovar: era uno de los candidatos a comenzar la campaña en el SS
Jean Machí: se espera que a su debut, el 15 de noviembre, ya esta pesadilla haya terminado
Pablo Sandoval: su presencia es una utopía.
Edward Mujica: no se uniformará.
Leones del Caracas
Caraquistas en roster de 40 (20)
Peloteros en roster de 40 que están en los planes del equipo: 16
Franklin Morales: En Caracas tienen esperanzas de que se para sobre el box, pero no al principio, lo que puede dar tiempo de que, a su llegada, el conflicto sea un mal recuerdo
Carlos Carrasco: de poder lanzar, lo hará para noviembre
Asdrúbal Cabrera: su agente le ha recomendado descansar, pero al torpedero de Cleveland le gusta jugar aquí.
Ramón Cabrera: ya está practicando con el equipo. Será uno de los aspirantes a receptor regular
Dixon Machado:  no parece haber mucho espacio para él en el infield.
Hernán Pérez: el infielder está ocupado en la postemporada, pero al venir debe jugar
Juan Carlos Gutiérrez: lanzará hacia noviembre
Franklin Gutiérrez: si se hace la paz, hay una posibilidad de que se siempre en los bosques
Jesús Sucre: ya está con el equipo y tiene permiso firmado por Seattle. Es una alternativa para la posición dos desde el arranque
Felipe Rivero: el Caracas espera tenerlo en el morrito
José Lobatón: su presencia causaría asombro
Wilmer Font: el Caracas tiene muchas esperanzas cifradas con este joven pitcher grandeliga
Gerardo Parra: su presencia aún es un misterio, pero el Caracas apuesta al concurso de un outfielder Guante de Oro en las mayores.
Héctor Rondón: el Caracas lo considera una valiosa pieza del pitcheo para la etapa inicial del certamen
Jhoulys Chacín: tendrá que escalar las montañas Rocosas para lanzar aquí.
Yorvit Torrealba: todo apunta a que será agente libre cuando se presente. Primero debe sanar de la rodilla. Nada grave
Jesús Guzmán: al aparecer, por noviembre, quedará  plantado en el corazón del lineup
Jean Boscán: en cuanto sea agente libre, disputará la receptoría
Guillermo Moscoso: prometió lanzar en noviembre y estará en la rotación  
Marco Scutaro: solo estará en la galería de fotos de la divisa.

Tiburones de La Guaira
Guairistas en el roster de 40: 12
Peloteros del roster de 40 que están en los planes del equipo: 8
Francisco Rodríguez: La Guaira siempre cuenta con él, pues solo se ha perdido una temporada (la pasada) desde su debut en la LVBP
Salvador Pérez: hasta el mánager de Kansas City dijo que jugaría primera en Venezuela. Será hacia la segunda quincena de noviembre, si sale humo blanco.
Joseph Ortiz: La Guaira está en el proceso de obtener el permiso de Texas
Maicer Izturis: en La Guaira no saben si le echará pichón.
Dioner Navarro: le dio la espalda a la LVBP
Rafael “Balita” Ortega: está previsto que llegue el día inaugural para pelear uno de los puestos en los jardines.
Mauricio Robles: se supone que debe ser un elemento valioso en el relevo
Henderson Álvarez: ha dicho que quiere lanzar. ¿Lo dejará Miami? En La Guaira son optimistas
Jeanmar Gómez: su participación no está garantizada
Héctor Sánchez: para cuando venga (segunda parte de la campaña) se espera que ya haya acuerdo invernal
Ehire Adrianza: se esperaba que fuera el campocorto titular desde el alba de la temporada.
Gregor Blanco: él ha dicho que no sabe. La Guaira no tira la toalla
Cardenales de Lara
Cardenaleros en roster de 40: 10
Peloteros en roster de 40 que están en los planes del equipo: 4
Néstor Molina: tiene permiso para lanzar desde el comienzo
Alcides Escobar: jugará en diciembre, si ya hay apretón de manos
Félix Hernández: nevará en las arenas del Kalahari antes de que “El Rey” lance en Venezuela.
Yoervis Medina: Seattle no quiere que lance
Jesús Montero: Cardenales tiene el permiso por escrito para que Montero agarre un mascotín en la LVBP
Luis Avilán: no se descarta su presencia ni se cuenta con ella
Luis Valbuena: no ha decidido si jugará
César Izturis: no se ha pronunciado
César Jiménez: va a lanzar. Será agente libre
Edwin Escobar: San Francisco aún no le da permiso

 Tigres de Aragua
Tigreros en roster de 40: 9
Peloteros en roster de 40 que están en los planes del equipo: 5
Miguel Cabrera: esta liga lo perdió para siempre  
Josmil Pinto: se cuenta con él para la primera mitad como receptor de planta
Oswaldo Arcia: será uno de los jardineros titulares en cuanto se recupere de una lesión y haya acuerdo invernal
Ramón Flores: este joven jardinero contaba para los bosques de los Tigres desde el comienzo de la competencia
Martín Prado: no se cuenta con él
Ronny Cedeño: cuando llegue será un personaje de primera línea en el cuadro
José Mijares: siempre en signos de interrogación
Jorge Rondón: si lo dejan, será relevista desde la primera voz de playball
Wilson Ramos: se quedará descansando
Caribes de Anzoátegui
Caribes en roster de 40: 9
Peloteros en roster de 40 en los planes del equipo: 4
Brayan Villarreal: hay muchas dudas de que lance acá
Avisaíl García: La tribu lo espera para la segunda mitad
Víctor Martínez: olvídenlo
Omar Infante: igual
José Álvarez: se ve lejos el pitcher zurdo,  tras subir a Grandes Ligas
Eduardo Escobar: lo piensan como torpedero regular desde el principio
Rafael Betancourt: Hace años que sus planes son otros
José Tábata: Caribes tiene fe en que lo reclutará
Alexi Amarista: lo ven en la alineación desde la primera semana
Águilas del Zulia
Rapaces en roster de 40: 9
Peloteros en roster de 40 en los planes del equipo: 7
Marwin González: desde la primera mitad se espera que sea uno de los ejes ofensivos
Humberto Quintero: para la segunda mitad contará como posible catcher abridor
Alex Torres: En Zulia no son ilusos. No lo esperan
Ernesto Mejía: es su mejor pelotero, uno de los mejores bateadores del circuito  y ya está en las prácticas.
Henry Rodríguez: debe ser uno de los infielders desde octubre, si se levanta la veda.
Carlos González: solo irá a Maracaibo de visita
Freddy Galvis: lo esperan en el infield desde temprano
Adys Portillo: se espera que para noviembre, cuando lance, ya esté todo resuelto
Sandy León: era el catcher de a diario para el comienzo de la temporada, hasta que apareció este conflicto
Bravos de Margarita
Bravos en roster de 40: 8
Peloteros en roster de 40 en planes del equipo: 4
Aníbal Sánchez: solo su nombre en la nómina
Felipe Paulino: Se recupera de una lesión
Henry Blanco: como siempre, pensaba apuntarse en las nacientes del torneo. Y ahora podrá hacerlo, porque todo apunta a que será agente libre.  
Jonathan Herrera: iba a ser el paracorto desde un principio
César Hernández: los Filis ya le habían dado luz verde a su intervención
Ronald Belisario: no hay certeza sobre su incorporación
Wilmer Flores: hay una carta de intención para que juegue, tanto de los Mets como de los Bravos. Pero ahora hay que esperar
Yusmeiro Petit: ya había conversaciones para que ascendiera al morrito. Ahora, vaya usted a saber.