martes, 8 de octubre de 2013

LVBP en cuarentena


Carlos Valmore Rodríguez
Para unos,  la vida seguirá.  Para otros,  es el Holocausto. En lo que sí coinciden la Liga y los equipos del beisbol profesional venezolano es que, a una semana del estreno de la temporada 2013-2014,  la prohibición de negociar con cualquier pelotero, criollo o importado, que esté en roster de 40 de las Grandes Ligas es un golpe antirreglamentario por parte de Major League Baseball; y también perciben que  MLB está pasando por encima del verdadero poder, que son sus clubes afiliados.  
¿Por qué? Porque los ocho conjuntos de la LVBP han negociado sin problemas la presencia de varios de esos peloteros en el próximo torneo, mientras MLB envía bandos que echan por tierra esos acuerdos bilaterales.  Por eso, Luis Ávila, presidente de los Leones del Caracas, demanda de la Confederación del Caribe una respuesta enérgica al comunicado enviado por MLB la noche del jueves, el cual dice textualmente: “Sírvase la presente como recordatorio de que, hasta el momento, todos los equipos miembros a Ligas Invernales que integran la Confederación de Beisbol Profesional del Caribe deben restringirse de manera absoluta a negociar, asegurar, asignar o confirmar la participación de cualquier jugador perteneciente a un Roster de Cuarenta (40-Man Roster), de cualquiera de las treinta (30) organizaciones que integran Major League Baseball. Esta restricción estará en efecto hasta un nuevo aviso enviado por la Oficina del Comisionado de Major League Baseball”.
Hay directivos que piensan que el campeonato, sin peloteros de roster de 40, sucumbirá tarde o temprano. “El Caribe, o se lo juega todo por los rosters de 40 o muere”, comentó uno de ellos. “Ya con el hecho de que no haya importados de roster de 40  la calidad del espectáculo hay una grave caída en la calidad del espectáculo. En este momento, los equipos no tenemos un piso sólido para poder trabajar”. Entre tanto, hay conjuntos, como Cardenales de Lara, que perciben que hay suficiente calidad y profundidad en las nóminas de la LVBP para aguantar este temporal. “Es más un golpe a nivel de promoción del espectáculo que de estructuración de los equipos”, considera Richard Gómez, gerente deportivo de los pájaros rojos. “Nosotros tenemos muchos peloteros jóvenes que no son malos, pero están como escondidos y la gente no los conoce. Podemos soltarlos en la liga a ver qué pasa. Capaz y resulta que son unos leones. Es importante que se dé a conocer al público a esos talentosos peloteros de clase A que tenemos los clubes, sobre todo los que gozan de mayor profundidad”.  
El Magallanes tiene casi un cuarto de los peloteros venezolanos que están en roster de 40 en las Grandes Ligas: 23 de cien. Solo que apenas diez de ellos efectivamente cuentan en la planificación de la nave. Lo que no quiere decir que a los turcos les resbale lo que está pasando.  “Esperamos que al final el buen juicio se imponga y se llegue a una solución”, mencionó Roberto Ferrari, directivo de los bucaneros. “El problema principal no es la importación, sino los criollos. Nosotros contamos con Robinson Chirinos, Wilfredo Tovar, Jesús Sánchez, José Ortega, Francisco Cervelli”. 
Las Águilas del Zulia solo tienen nueve jugadores criollos en roster de 40, pero su ausencia puede causar más estragos que los 23 de Magallanes. De los nueve, seis forman parte esencial del proyecto rapaz para esta campaña, entre ellos el pelotero emblema de la divisa y slugger por excelencia de este beisbol: Ernesto Mejía, quien, al igual que el catcher Sandy León y el infielder Freddy Galvis, iban a darle forma al lineup occidental desde el comienzo.  Aún así, los occidentales están en calma. “Nosotros no tenemos problemas, porque tenemos todos los permisos de las organizaciones de Grandes Ligas, que es lo que cuenta”, detalló Jorge Urribarrí, miembro del tren gerencial. En Cardenales de Lara aseguran tener permisos autorizados por escrito, entre ellos el del toletero Jesús Montero.  Caracas dice lo mismo.
En Bravos de Margarita están preocupados. Tobías Enrique Carrero, su vicepresidente, había acordado términos con tres importados de roster de 40 que ahora no puede traer, “hasta nuevo aviso”, como reza el memo de MLB. “Hay muchos planes que cambian”, expresa. “A Henry Blanco lo íbamos a tener el primer día. A Jonathan Herrera, también. Con César Hernández ya había un entendimiento con los Filis de Filadelfia y estábamos negociando lo de Wilmer Flores. Ahora, no sabemos”. 
“Aquí estábamos todos trabajando al margen de esa prohibición de MLB porque pensamos que impasse se va a solventar”,  relata un miembro de los Tiburones de La Guaira. “Pero la crisis va a estallar si el 15 de octubre todavía no hay posibilidad de contar con los roster de 40. Por ejemplo, nosotros estamos contando con Rafael “Balita” Ortega, que fue a la liga instruccional y luego venía a buscar un puesto en los jardines desde el primer día. Si para ese momento no está, entonces hay que pensar otro plan”.
“No sabemos si nos estamos ahogando en un vaso de agua o si por el contrario MLB pone en grave peligro nuestro campeonato. Creo que reina una gran confusión”, piensa Samuel Moscatel, gerente general de Caribes de Anzoátegui.  “En el comunicado de MLB no dice por ninguna parte que se refiere a criollos. Nunca he tenido que tramitar permisos de Alexi Amarista, por ejemplo”. Y nunca MLB había enviado una notificación como la del martes. Y nunca había estado tan en vilo toda la pelota invernal. Parece el momento de que el Caribe cante las 40.   






Navegantes del Magallanes

Magallaneros en roster de 40 (23)
Peloteros de roster de 40 que están en los planes del equipo (10)
Félix Doubront: está descartada su participación
José Ortega: ya está incorporado al equipo. Está llamado a ser una de las piezas importantes del bullpen
Bruce Rondón:  no va a lanzar
Francisco Martínez: El infielder forma parte de la reserva del club
José Altuve: Tiene pensado jugar hacia el final de la campaña
David Martínez: no están contando con él. Houston no quiere que lance
Pedro Hernández: no se cuenta con él. Minnesota no lo quiere pitcheando por aquí
Francisco Cervelli: Debe ser uno  de los catchers del elenco a partir de noviembre
Alberto Callaspo: Será titular en cuanto llegue, al final de la campaña 
Endy Chávez: Será jardinero regular al tocar el José Bernardo Pérez. Eso es para diciembre
Robinson Chirinos: era una de las opciones para la receptoría en la primera mitad de la contienda
Martín Pérez: Es difícil que lo dejen lanzar y la nave no lo incluye en sus planes.
Elvis Andrus: no está planteado que juegue
Miguel Montero: sería una sorpresa mayúscula si da un paso al frente
Freddy García: no se espera que juegue
Ismael Guillón: el abridor zurdo es un prospecto aún en desarrollo
Yorman Rodríguez: aún le falta recorrido al jardinero  
Jesús Sánchez: el serpentinero está en el mapa de la gerencia
Johan Santana: se recupera de una lesión y no está disponible
Wilfredo Tovar: era uno de los candidatos a comenzar la campaña en el SS
Jean Machí: se espera que a su debut, el 15 de noviembre, ya esta pesadilla haya terminado
Pablo Sandoval: su presencia es una utopía.
Edward Mujica: no se uniformará.
Leones del Caracas
Caraquistas en roster de 40 (20)
Peloteros en roster de 40 que están en los planes del equipo: 16
Franklin Morales: En Caracas tienen esperanzas de que se para sobre el box, pero no al principio, lo que puede dar tiempo de que, a su llegada, el conflicto sea un mal recuerdo
Carlos Carrasco: de poder lanzar, lo hará para noviembre
Asdrúbal Cabrera: su agente le ha recomendado descansar, pero al torpedero de Cleveland le gusta jugar aquí.
Ramón Cabrera: ya está practicando con el equipo. Será uno de los aspirantes a receptor regular
Dixon Machado:  no parece haber mucho espacio para él en el infield.
Hernán Pérez: el infielder está ocupado en la postemporada, pero al venir debe jugar
Juan Carlos Gutiérrez: lanzará hacia noviembre
Franklin Gutiérrez: si se hace la paz, hay una posibilidad de que se siempre en los bosques
Jesús Sucre: ya está con el equipo y tiene permiso firmado por Seattle. Es una alternativa para la posición dos desde el arranque
Felipe Rivero: el Caracas espera tenerlo en el morrito
José Lobatón: su presencia causaría asombro
Wilmer Font: el Caracas tiene muchas esperanzas cifradas con este joven pitcher grandeliga
Gerardo Parra: su presencia aún es un misterio, pero el Caracas apuesta al concurso de un outfielder Guante de Oro en las mayores.
Héctor Rondón: el Caracas lo considera una valiosa pieza del pitcheo para la etapa inicial del certamen
Jhoulys Chacín: tendrá que escalar las montañas Rocosas para lanzar aquí.
Yorvit Torrealba: todo apunta a que será agente libre cuando se presente. Primero debe sanar de la rodilla. Nada grave
Jesús Guzmán: al aparecer, por noviembre, quedará  plantado en el corazón del lineup
Jean Boscán: en cuanto sea agente libre, disputará la receptoría
Guillermo Moscoso: prometió lanzar en noviembre y estará en la rotación  
Marco Scutaro: solo estará en la galería de fotos de la divisa.

Tiburones de La Guaira
Guairistas en el roster de 40: 12
Peloteros del roster de 40 que están en los planes del equipo: 8
Francisco Rodríguez: La Guaira siempre cuenta con él, pues solo se ha perdido una temporada (la pasada) desde su debut en la LVBP
Salvador Pérez: hasta el mánager de Kansas City dijo que jugaría primera en Venezuela. Será hacia la segunda quincena de noviembre, si sale humo blanco.
Joseph Ortiz: La Guaira está en el proceso de obtener el permiso de Texas
Maicer Izturis: en La Guaira no saben si le echará pichón.
Dioner Navarro: le dio la espalda a la LVBP
Rafael “Balita” Ortega: está previsto que llegue el día inaugural para pelear uno de los puestos en los jardines.
Mauricio Robles: se supone que debe ser un elemento valioso en el relevo
Henderson Álvarez: ha dicho que quiere lanzar. ¿Lo dejará Miami? En La Guaira son optimistas
Jeanmar Gómez: su participación no está garantizada
Héctor Sánchez: para cuando venga (segunda parte de la campaña) se espera que ya haya acuerdo invernal
Ehire Adrianza: se esperaba que fuera el campocorto titular desde el alba de la temporada.
Gregor Blanco: él ha dicho que no sabe. La Guaira no tira la toalla
Cardenales de Lara
Cardenaleros en roster de 40: 10
Peloteros en roster de 40 que están en los planes del equipo: 4
Néstor Molina: tiene permiso para lanzar desde el comienzo
Alcides Escobar: jugará en diciembre, si ya hay apretón de manos
Félix Hernández: nevará en las arenas del Kalahari antes de que “El Rey” lance en Venezuela.
Yoervis Medina: Seattle no quiere que lance
Jesús Montero: Cardenales tiene el permiso por escrito para que Montero agarre un mascotín en la LVBP
Luis Avilán: no se descarta su presencia ni se cuenta con ella
Luis Valbuena: no ha decidido si jugará
César Izturis: no se ha pronunciado
César Jiménez: va a lanzar. Será agente libre
Edwin Escobar: San Francisco aún no le da permiso

 Tigres de Aragua
Tigreros en roster de 40: 9
Peloteros en roster de 40 que están en los planes del equipo: 5
Miguel Cabrera: esta liga lo perdió para siempre  
Josmil Pinto: se cuenta con él para la primera mitad como receptor de planta
Oswaldo Arcia: será uno de los jardineros titulares en cuanto se recupere de una lesión y haya acuerdo invernal
Ramón Flores: este joven jardinero contaba para los bosques de los Tigres desde el comienzo de la competencia
Martín Prado: no se cuenta con él
Ronny Cedeño: cuando llegue será un personaje de primera línea en el cuadro
José Mijares: siempre en signos de interrogación
Jorge Rondón: si lo dejan, será relevista desde la primera voz de playball
Wilson Ramos: se quedará descansando
Caribes de Anzoátegui
Caribes en roster de 40: 9
Peloteros en roster de 40 en los planes del equipo: 4
Brayan Villarreal: hay muchas dudas de que lance acá
Avisaíl García: La tribu lo espera para la segunda mitad
Víctor Martínez: olvídenlo
Omar Infante: igual
José Álvarez: se ve lejos el pitcher zurdo,  tras subir a Grandes Ligas
Eduardo Escobar: lo piensan como torpedero regular desde el principio
Rafael Betancourt: Hace años que sus planes son otros
José Tábata: Caribes tiene fe en que lo reclutará
Alexi Amarista: lo ven en la alineación desde la primera semana
Águilas del Zulia
Rapaces en roster de 40: 9
Peloteros en roster de 40 en los planes del equipo: 7
Marwin González: desde la primera mitad se espera que sea uno de los ejes ofensivos
Humberto Quintero: para la segunda mitad contará como posible catcher abridor
Alex Torres: En Zulia no son ilusos. No lo esperan
Ernesto Mejía: es su mejor pelotero, uno de los mejores bateadores del circuito  y ya está en las prácticas.
Henry Rodríguez: debe ser uno de los infielders desde octubre, si se levanta la veda.
Carlos González: solo irá a Maracaibo de visita
Freddy Galvis: lo esperan en el infield desde temprano
Adys Portillo: se espera que para noviembre, cuando lance, ya esté todo resuelto
Sandy León: era el catcher de a diario para el comienzo de la temporada, hasta que apareció este conflicto
Bravos de Margarita
Bravos en roster de 40: 8
Peloteros en roster de 40 en planes del equipo: 4
Aníbal Sánchez: solo su nombre en la nómina
Felipe Paulino: Se recupera de una lesión
Henry Blanco: como siempre, pensaba apuntarse en las nacientes del torneo. Y ahora podrá hacerlo, porque todo apunta a que será agente libre.  
Jonathan Herrera: iba a ser el paracorto desde un principio
César Hernández: los Filis ya le habían dado luz verde a su intervención
Ronald Belisario: no hay certeza sobre su incorporación
Wilmer Flores: hay una carta de intención para que juegue, tanto de los Mets como de los Bravos. Pero ahora hay que esperar
Yusmeiro Petit: ya había conversaciones para que ascendiera al morrito. Ahora, vaya usted a saber.     




jueves, 20 de junio de 2013

Villa Clara acaba con cincuenta años de soledad


Carlos Valmore Rodríguez

Con siete meses y medio de antelación, Villa Clara reservó su pasaje para Margarita 2014. Su debut dividirá las aguas, porque ningún  equipo cubano jugó la Serie del Caribe en el último medio siglo. El deporte corrige en el presente lo que la política desvirtuó en el pasado. Tras cincuenta años de soledad, era lógico que los antillanos “tuviesen prisa” y se anotaran cuanto antes. Bienvenidos sean, pues hacen falta. En la región los estaban esperando con impaciencia.    

Cuba, el  mandón de la Serie en su primera etapa, decano del beisbol en América Latina, regresa a su hábitat natural. Se aisló al convertirse al marxismo-leninismo y denunciar al deporte profesional como excrecencia del capitalismo rapaz. Paradójicamente, su reingreso le arroja un salvavidas al negocio, que usará la novedad como estrategia de mercadeo para reflotar un torneo con cifras en rojo y muchas butacas en blanco. Como parte del proceso de reformas que vive la isla, las relaciones con las ligas vecinas se reanudaron.  Su primer embajador ante el Caribe desde el desaparecido Cienfuegos en 1960 será un veterano diplomático:  Naranjas de Villa Clara, cuyos titulares promedian más de tres décadas de vida  y que hace dos noches obtuvo el placé al ganarle la final de la Serie Nacional a los Cocodrilos de Matanzas, que solo pudo aguantarle cinco rounds. Las credenciales de su pitcheo son inobjetables, aunque falta bateo. De todas maneras, queda más de un semestre para acomodar las cargas y reforzarse debidamente. Bateadores hay suficientes en Cuba: basta con nombrar al temible tridente conformado por los cañoneros José Dariel Abreu, Alfredo Despaigne y Alexei Bell.  Y no lo duden, todos estarán disponibles, a menos que huyan a Estados Unidos.      

El equipo que levantó el trofeo tiene nombres interesantes. A continuación, se los repasamos. Recuérdenlos, porque pudieran ser campeones y restaurar la tiranía cubana de los años cuarenta y cincuenta. A Margarita llegarán en plena forma y, sobre todo, enteros. 

Catcher

Ariel Pestano

Es uno de los más venerados receptores de la selección nacional cubana, con la cual ganó un oro y dos platas olímpicas, tres campeonatos mundiales, cuatro panamericanos y un subtítulo en el Clásico Mundial de 2006. En 21 Series Nacionales de su país, este toletero derecho de 39 años de edad suma 1.485 hits, 291 dobles y 147 jonrones en 5.130 turnos, para .289 de average. Aunque había anunciado su retiro luego de no entrar a la convocatoria para el Clásico Mundial de 2013, siguió jugando con Villa Clara, ya con 39 años de edad, y en el último juego fue decisivo al sonar grandslam.

Primera base

Ariel Borrero

En Cuba lo conocen como “El Remolcador Naranja” porque por más de diez años ha sido el cuarto bate de Villa Clara. Este veterano de 41 años de edad ha jugado 16 Series Nacionales y desde la batalla 1995-1995 defiende los colores anaranjados. Nadie ha dado más hits que él en la historia de esa organización. Formó parte del equipo cubano que llegó a la final del primer Clásico Mundial de Beisbol

Segunda base

Andy Sarduy

Fino defensor (su porcentaje de fildeo en la recién finalizada temporada es de  .987)  ha venido mejorando con el madero. Viene de promediar para .277 en la fase regular, aunque se cayó al final, si bien en el quinto y decisivo pleito sacudió cuadrangular. A sus 29 años de edad, está en su novena Serie Nacional.

Tercera base

Yeniet Pérez

Este antesalista de 28 años de edad ya suma ocho temporadas en la pelota cubana y luego de mostrar una intrascendente ofensiva en la ronda regular mejoró en la segunda fase al ligar para .316 con 13 remolques. Pero fue en la final cuando explotó, al sonar dos jonrones y remolcar seis anotaciones contra Matanzas.

Campocorto

Yordan Manduley   

 Reservista de los Cachorros de Holguín, Villa Clara lo tomó como refuerzo por su defensa en franca mejoría (ganó el Guante de Oro como shortstop en la campaña 2011-2012), que viene acompañada de un madero inquietante (.295 de average). Es un bateador de casi .290 de promedio vitalicio en siete series nacionales y de hecho sus 130 hits de la 11-12 representan una marca interna de Holguín. Ha sido preseleccionado para integrar la selección nacional.

Jardinero izquierdo

Edilse Silva

Este toletero zurdo de 31 años de edad pertenece originalmente a Santiago de Cuba, equipo con el que destaca como un peligroso slugger, que ya suma más de cien pelotas mandadas a las gradas. Varias veces ha estado entre los líderes en bambinazos. Este año, sin embargo, no fue el mejor para él, pues apenas se voló la cerca siete veces en el calendario ordinario.

Jardinero central

Dairon Varona

Originalmente ficha de los Toros de Camagüey, Varona es un temible chocador. No en balde tuvo el séptimo promedio más alto de la temporada regular (.343 en 251 turnos) y su porcentaje de embasado fue de .425. En un punto de la campaña amenazó con trasponer el dintel de los .400. Con 24 años de edad, fue uno de los peloteros titulares más jóvenes entre el elenco campeón

Jardinero derecho

Lázaro Ramírez

Con apenas 20 años de edad, este debutante en Series Nacionales ligó para .311 en la eliminatoria, con .391 de OBP.  Como buen jardinero derecho, dispone de un brazo potente y educado.

Designado

Danel Castro

Con 37 años de edad, Castro es otro de los experimentados en el equipo de Villa Clara. Y no es cualquier jugador en Cuba. Formó parte de la selección nacional y con ella ganó una plata olímpica (Sidney 2000), dos oros mundiales, uno panamericano y otro centroamericano. En 18 Series Nacionales, su promedio vitalicio es .312 en 5.130 veces al bate, con 159 jonrones. Y Castro sigue mandando en la isla. En la más reciente eliminatoria su average fue de .311, con .406 de OBP. 

Lanzador

Diosdani Castillo

Aunque es relevista, es el lanzador más destacado de Villa Clara. Fue campeón en efectividad en la eliminatoria (1.55), primero en juegos lanzados (45). Formó parte del grupo que representó a Cuba en el Tercer Clásico Mundial de Beisbol.

 

La historia de los Naranjas

Juegan  la Serie Nacional desde 1977 y no la ganaban desde la contienda 1994-1995. Pese a su prolongado ayuno de títulos Villa Clara es, con cinco gallardetes, la tercera divisa más ganadora de la etapa “postprofesional” del beisbol antillano, solo superada por Industriales de La Habana y Avispas de Santiago de Cuba.  Entre las ediciones 1992-1993 y 1994-1995 celebraron tres coronas en fila. También ostentan nueve subcampeonatos.  En la 2012-2013, luego de quince avances a playoff sin lograr el objetivo supremo, pudieron subir al trono tras vencer en cinco partidos a los Caimanes de Matanzas. Villa Clara es una provincia costera ubicada al norte de la isla de Cuba y forma parte de la división central.  

Títulos

1982-1983

1992-1993

1993-1994

1994-1995

2012-2013

El estadio

Augusto César Sandino

Año de inauguración: 1966

Capacidad: 18 mil espectadores

Dimensiones:

Por el leftfield: 325 pies

Por el centerfield: 400 pies

Por el rightfield: 325 pies


 

El mánager

Ramón Moré

Este ex infielder de 50 años de edad era el tercera base del primer equipo de Villa Clara que se tituló campeón de la Serie Nacional, en 1983. Formó parte de esa divisa durante doce contiendas. Con la selección nacional de su país fue campeón panamericano y mundial. El de la temporada 2012-2013 fue su primera diadema como piloto.    

 

 

lunes, 17 de junio de 2013

Edward Mujica: El Cardenal de Yagua


Carlos Valmore Rodríguez

Edward Mujica  aprendió a lanzar antes que a escribir y a ponchar antes que a leer. A los cinco años de edad escalaba montículos entre los matorrales de Yagua, su pueblo natal. Le metieron por los ojos un peto y una careta y el muchacho carabobeño los arrojó lejos de sí. Le susurraron al oído que podía hacerse catcher y desoyó. Tentado en su juventud para recibir envíos, su vocación era hacerlos. Privilegiado, fue lo que siempre quiso ser: pitcher.

Como pitcher firmó como pelotero profesional, como pitcher llegó a las Grandes Ligas. Como pitcher está triunfando en las mayores. Era su destino.  Vocación, le llaman a eso.

Hilmer Acosta se sabe la historia completa. Él y Mujica jugaron juntos desde compotica hasta juvenil y saltaron al mismo tiempo  hacia el campo rentado con los Indios de Cleveland. El padre de Acosta, Freddy, fue uno de los primeros entrenadores del cerrador de los Cardenales de San Luis, que lleva 19 salvados en igual cantidad de intentos y está por hacerse el sexto venezolano en rescatar al menos veinte partidos en una contienda de la gran carpa.

Hilmer y Edward  empezaron en la escuela de beisbol de la empresa de alimentos  Heinz  ubicada en  San Joaquín, estado Carabobo. A Mujica lo llevó su papá, Omar, un mecánico de mantenimiento que trabajaba en la planta de cauchos Pirelli en Guacara y a quien el deporte no le era ajeno, pues fue ciclista amateur. Cuando llegaron a la categoría infantil (diez años de edad) Javier Flores, padre de uno de los compañeritos de Mujica, decidió crear su propio equipo de pelota, los Springs, bautizado así en honor a la tienda de auto repuestos que Flores regentaba en el Big Low Center de Valencia. “La mamá de Omar, Olga, que era costurera y ama de casa, nos hacía las eslayeras (prenda que sostiene la copa que se usa en el beisbol para proteger los genitales). Así colaboraba con nosotros”, rememora Hilmer Acosta.    

Campeón desde chiquito

Cuando apenas jugaba la categoría En infantil, Edward  logró el primer título de su carrera como beisbolista: campeón nacional, conquistado en el estadio Independencia de Puerto Cabello.  “Fue campeón pitcher, campeón ponches, campeón en efectividad, campeón en juegos ganados. Lanzó en siete juegos y ganó los siete”, recuerda Héctor Pinto, “El Loro”, uno de sus entrenadores.  “La velocidad era endemoniada. A los diez años le dije que se perdía de vista”.  Freddy Acosta, su piloto en aquella justa y que lo conocía desde niño, notó rápidamente que el yagüero había nacido con aptitudes especiales. “Generalmente en las categorías menores los mánagers dirigen los lanzamientos de los pitchers. Pero él le decía a uno: ‘déjame solo’. Además, sobresalía por su tamaño y su buena velocidad. Por eso era el lanzador de los partidos importantes”,  refiere Acosta. De paso, ya mostraba un rasgo distintivo de Mujica hasta el presente: el control. “Donde se la pedían, allí la ponía. Siempre estaba montado y tenía buen comando. Era un lanzador. No un tirapiedras”, cuenta Acosta. “Nunca fue bolero”, reitera “El Loro”.

Cuando Mujica pasó a prejunior cambió de divisa. Ahora formaba parte de la escuela de beisbol que creó Henry Quiroz en la embotelladora de la  Owens Illinois situada en Los Guayos, estado Carabobo. Eso fue hacia los años 1994-1995.  “Allí también quedó campeón”, advierte Pinto. “Lo hizo como refuerzo”, precisa Hilmer Acosta. “Se lo llevó el equipo de Los Primos, que era nuestro archirrival”. En junior, su repertorio ya había crecido.   “Tenía una bola de tenedor y como los umpires no sabían qué era  no se la podían prohibir”, comenta “El Loro” Pinto.  “También lanzaba slider, sinker. Era un pitcher muy inteligente. Sabía lo que hacía”.

“Eso de inventarse lanzamientos, como está pasando ahorita en Grandes Ligas, siempre lo hizo él”, refiere Hilmer Acosta.  “Tiraba un split finger, que nadie la lanzaba en junior. Tenía la ventaja de que sus manos y dedos eran muy grandes.  Metía la pelota entre los  dedos y hacía lo que quería con ella”.

Hacia el profesional

La tupida maraña de informantes del beisbol organizado no tardó en envolverlo. “En junior ya le ponían los radares durante los juegos”, aporta Pinto. Mauro Zerpa, un sabueso de prospectos, se interesó no solo en sus condiciones naturales, sino en su actitud. “Me llamó la atención su disciplina. Era bien organizado”, relata. “Tenía pasión por el juego, muy difícil de ver a los 14 años de edad. Y también había atleticidad y naturalidad en el brazo. Era un atleta en todos los sentidos, con un cuerpo vivo.  Uno busca que las muñecas sean sueltas porque eso le va a permitir al muchacho darle más movimiento a los envíos quebrados. Por eso tenía una curva muy viva y  una recta con movimiento. Tenía dos, tres buenos envíos secundarios, resistencia y comando”. 

Freddy Torres, el padre del grandeliga de los Rays de Tampa Alex Torres, también lo vio y le pasó la novedad a Juan Gómez, quien a mediados de los noventa se desempeñaba como scout de los Indios de Cleveland en el estratégico corredor  Carabobo-Aragua,  el mayor yacimiento de talento beisbolero en el país. Gómez, a su vez, llamó a Puerto La Cruz para enterar a su jefe, el ex lanzador bigleaguer Luis Aponte, coordinador de cazatalentos de la tribu. 

“Tenía 16 años de edad y lanzaba la recta a 80-81 millas. También tiraba sinker, cambio y curva”,  enumera Gómez, que sigue formando peloteros en el sur de Valencia.  “Empezamos a trabajar con él la parte física en el estadio José Guido Lara, el C810. Tenía mucha voluntad, se comía el campo. Lanzaba largo dos veces por semana,  hacía pesas. Subimos el ángulo del brazo y  las millas subieron a 85-86. Ahí fue cuando llamé a Luis Aponte.  Tenía un brazo suelto, de esos que salen con flexibilidad, con buena extensión, sin palanquear, es decir, sin  doble movimiento”.  Gómez se lo llevó a San Felipe, donde funcionaba uno de los semilleros de Cleveland en el país, para mostrárselo a su superior.  

A Aponte le gustó desde que lo vio tirar pelotas en el estadio Yaracuy.  “Llamaba la atención la potencia del brazo y la actitud para aprender”, expone Aponte. “Era muy espigado a los 16 años de edad.  Tenía recta promedio, sobre 90. Buen cambio y buena actitud. Tenía una curva que luego no desarrolló. La proyección que se hizo de él fue para cuarto o quinto abridor en Grandes Ligas.  Nunca le hice saber que lo veía como cerrador, a pesar de que mi íntimo deseo es que lo fuera, por mi vivencia personal como cerrador”. Aponte terminó firmándolo por 30 mil dólares. “Es uno de los peloteros a los que les he dado más dinero”, asegura el ex lanzador, que también captó a Mujica para Caribes de Oriente en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Hilmer, el eterno compañero de Mujica, también se uniformó de Indio. Los dos se mudaron a San Felipe para empezar a nadar río arriba en pos de las Grandes Ligas.  Era julio de 2001.

Sin “romper querfin”

Hilmer y Edward debieron someterse a la draconiana disciplina de la academia de los Indios en San Felipe. Aquello era de la residencia al estadio y del estadio a la residencia. No se podía llegar después de las ocho de la noche. Quien lo hiciera, pagaba una multa de entre diez y veinte dólares.  Una que otra vez iban a bañarse en la piscina del Hogar Hispano, a una cuadra de la casa, o se sentaban a hablar en la Plaza Bolívar de la capital yaracuyana. Cuando recibían licencia, el hermano mayor de Mujica lo iba a buscar desde Valencia con el Fiat Palio amarillo mostaza modelo 2002 que Edward compró de agencia con los 30 mil dólares del bono de los Indios. Fue su primer carro, en él  aprendió a manejar en la soledad de la autopista centro occidental Rafael Caldera. 

“Las reglas eran severas”, afirma Hilmer.  En esa etapa dura de la academia, Mujica mostró la misma disciplina y tesón que le admiraba El Loro Pinto cuando a los 14 años se levantaba temprano a trabajar “con mucho esmero y dedicación a su cuestión”, y que a Gómez le impresionó  cuando lo exprimía en el campo C810.  “Era muy disciplinado, trabajador. Rara vez rompía ‘querfin’, o sea, llegaba después de la hora”, destaca el eterno compañero y “roommate” de Edward.  

Mujica, no obstante, mantenía su característico buen humor, que desde el beisbol menor lo llevaba a cantar y bailar sin complejos.  “Era muy carismático, siempre se inventaba algo”, retrocede en el tiempo Hilmer.  “Veíamos TV y de repente aparecía él con una peluca y bailaba como Michael Jackson. Siempre andaba con la chercha, como decimos nosotros. Y lo otro que también hacía,  y que sigue haciendo, es celebrar los triunfos con un gesto característico con su catcher. No era así, de esas celebraciones como desafiando a los demás”.  Mujica, aseguran quienes lo conocieron en su infancia, nunca fue de desplantes.  “Era humilde, sencillo, unido con sus compañeros, calladito, sumiso, con respeto al contrario, aunque alegre”, detalla “El Loro” Pinto, uno de sus primeros entrenadores.  “En un juego de prejunior dejó el partido ganando y se lo botaron. No fuimos al Nacional. Lloró. Pero no mostró rabia hacia su compañero”.

El “Navigueitor” y el “changiator”    

Precisamente por esa jovialidad, a Mujica le gustaba ponerle nombres a sus pitcheos. El cambio de velocidad no era el cambio, era el “changiator”. Y la curva no era la curva, era la “navigueitor”.  “En 2003, en la única liga paralela que jugó, abrió contra nosotros en la final”, narra Hilmer Acosta. “Él estaba con Caribes y yo con Cleveland, que tenía su equipo propio en la paralela.  Nos decía, echando broma: ‘mañana les toca la navigueitor’. Domingo Vásquez, que era su compadre, de Yagua, se la sacó y empezó a chalequearlo: ‘¿qué pasó con la navigueitor?’”.

Mujica avanzó rápido dentro del sistema. Jugó una sola paralela y apenas disputó una temporada de la Venezuelan Summer League. Estaba para cosas más grandes. Rápidamente fue llevado a Estados Unidos, donde su crecimiento en las menores lo elevó a Grandes Ligas en 2006, un lustro después de su firma. Como buen alumno, se graduó en cinco años, a los 22 abriles. Hilmer no pudo acompañarlo hasta allá, porque lo dejaron libre al poco tiempo de firmar. Pero lejos de envidiar a su amigo, lo admira. Y está pendiente siempre de lo que hace su pana, “El Muji”, que cambió la navigueitor y el changiator por un pitcheo que nadie conoce, y que pocos batean. Mujica, el pitcher, se ha agrandado. Edward, el humano, sigue viniendo todos los años a Venezuela a verse con sus antiguos amigos, los de la Heinz, los de Springs, los de la Owens Illinois. Ahora son sus sobrinos los que le siguen sus pasos de salvador de Cardenales.

 

RECUADRO

Catcher: un futurible

Por su tamaño, fuerza al batear y potencia del brazo, hubo quienes vieron en Edward Mujica un catcher en potencia. “Cuando quechaba en beisbol menor su brazo era respetado”, sostiene Héctor Pinto, que fue uno de sus maestros “de primeras letras” en beisbol. De hecho, Félix Olivo, de cuya academia de formación de peloteros han salido valores como Jesús Montero, quería prepararlo como receptor.  “Tenía un brazo fuerte para la edad y estuvo en mi academia como catcher”, dice Olivo. “Hacía 1.85 segundos en los tiros de home a segunda, más rápido que el promedio. Y bateaba bien, pero tuvo una fuerte sinusitis, lo tuvieron que operar y cuando volvió no era el mismo. Luego supe que lo firmaron como pitcher”. Mauro Zerpa, quien fue el que le habló a Olivo de Edward Mujica, recuerda cómo Mujica siempre estuvo claro sobre su vocación. “Una vez me dijo: ‘yo creo que puedo ser grandeliga como pitcher’. Sin duda, tomó la decisión correcta”.    

RECUADRO 2

No salió de la nada

Edward Mujica fue construyendo su asfaltado hacia las Grandes Ligas. En el camino desechó la curva (la “navigueitor”) y en cambio perfeccionó otros envíos rompientes.  “Cuando estuvo con los Padres de San Diego mejoró su slider y su cambio”, comenta Ifraín Linares, scout de los clérigos y que trabajó con Mujica como técnico de los Navegantes del Magallanes, club al que pertenece actualmente luego de que Caribes de Anzoátegui (antes de Oriente) lo cambiara en la temporada 2008-2009 por el pitcher Miguel Piñango y el infielder Richard Paz. 

“Es un tipo que siempre ha tirado strikes, que se montaba sobre los bateadores, y que si bien no tiene una lisa de 98 millas por hora, cuenta con un recta que tiene vida al final, que hace como una cola”, explica Linares. “Pero no tenía pitcheos para finalizar, que engañaran. Le costaba un poco más de la cuenta. Sus pitcheos secundarios no eran malos, pero tampoco suficientes. El slider lo ha dominado. Antes se movía como de 3 a 8 en las agujas del reloj, era más slurve que slider y comenzaba a moverse temprano y se iba mucho de la zona. Ahora va como de 12 a 7. Tiene confianza para lanzar esos pitcheos en cualquier conteo”.

¿Pero qué es ese pitcheo que nadie ha podido clasificar, pero que igual saca outs a diestra y siniestra?  “Él se defiende con una especie de tenedor que no es la normal”, subraya Luis Aponte, que lo firmó para el profesional. “Es una mezcla con recta de dedos separados, da la idea de que viene por la zona. Ha logrado controlar ese pitcheo que rompe violentamente del medio hacia afuera. Él es, guardando las distancias,  como un Mariano Rivera, porque se defiende con un solo pitcheo: esa recta de dedos separados que hace daño a pesar de que el bateador sabe que viene”.

RECUADRO 3

Yagua: el origen

Yagua es invisible a la distancia. Se protege tras un cortinaje de mangos y samanes que la mantienen oculta a los viajeros. Desde la variante que lleva su nombre no se la ve, se la intuye. Llave de paso desde el occidente a la Autopista Regional del Centro, la aorta del tráfico automotor venezolano,  esta población en planta baja  pasa desapercibida. Así, introvertida, imperceptible al sonar, transcurría la carrera de Edward Mujica, un hijo suyo que se hizo grandeliga. Hasta que este año se convirtió en el salvador de los  Cardenales, ni más ni menos.    

“Ah, ese es el hijo de Olga”, asegura un lugareño cuando se le pregunta por Edward. “Los papás de él viven ahí, frente a El Cabrito”. Yagua es una población en planta baja  donde las construcciones de dos pisos escasean y las de tres casi ni existen. Los árboles son más altos que los edificios. La casa natal de Mujica, ubicada justo en la avenida principal, tiene cerca todo lo que se necesita: ferretería, carnicería, panadería. Solo hay que cruzar la calle. En la panadería trabaja uno de sus sobrinos, para quien el grandeliga, “es una persona chévere, que todos los años viene para Yagua”.